París, 26 may (EFE).- Albert Ramos se marchó "triste" de su torneo más querido, Roland Garros, donde fue eliminado en primera ronda en la temporada en la que dejará las pistas, pero contento de haber podido jugar una última vez, gracias a una buena fase previa que le permitió disputar el cuadro final.
"Al final he podido jugar cuatro partidos aquí, es algo bonito. Me despido contra Casper Ruud, que es uno de mis jugadores favoritos, soy muy amigo de su entrenador y siempre le deseo lo mejor", señaló el español.
Ramos, de 37 años, recordó con especial cariño los años 2016, 17 y 18, cuando encadenó una buena racha de triunfos y se coló en los cuartos de final, su techo en un Grand Slam.
"Recuerdo sobre todo cuando le gané a Milos Raonic en 2016, para meterme en cuartos. Fue un partido muy especial, el más especial que he jugado aquí", rememoró.
Aquel año, con Rafa Nadal fuera de combate por una lesión, Ramos acaparó la atención de la prensa española, antes de ser derrotado por el suizo Stan Wawrinka.
También recordó el duelo de 2022 en segunda ronda contra su compatriota Carlos Alcaraz, en el que se inclinó en cinco sets tras desperdiciar una bola de partido.
"Ante Ruud he tenido poco que hacer, es un jugador muy sólido en esta pista. Todo ha pasado por él, ha sido superior. Pero me voy satisfecho, hacía tiempo que no ganaba tres partidos seguidos y lo he conseguido", señaló.
Aunque señaló que está ahora disfrutando más del tenis que hace unos años, Ramos dijo que no se replantea su decisión de abandonar el circuito al final de la campaña.
"Siempre he dicho que me hubiera gustado seguir, pero no es fácil cuando no ganas partidos", señaló el jugador, que todavía no tiene decidido cual será su último torneo. EFE
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