Johhanesburgo, 16 may (EFE).- El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, reiteró este viernes que su país tiene que hablar le guste o no con Estados Unidos, a pesar de los desacuerdos y la crisis diplomática desatada en los últimos meses, porque son importantes "socios comerciales", antes de su reunión prevista para la próxima semana con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
"Comerciamos mucho con Estados Unidos, nuestros vehículos van allí, nuestras verduras y nuestros productos agrícolas, así que son nuestros socios comerciales y, por lo tanto, tenemos que interactuar con ellos, nos guste o no", dijo Ramaphosa en declaraciones a medios locales.
"No se habla o se negocia con los amigos, también se negocia con aquellos con los que puedes tener diferencias", según el presidente sudafricano.
"Somos un país soberano y llevaremos a cabo nuestras conversaciones de manera profesional, representando los intereses de nuestro país. Tenemos varios asuntos que tratar: asuntos comerciales, diplomáticos, y de relaciones. Así que no nos distraeremos con nada. Nos centraremos en lo que es importante para nuestro país: el comercio", añadió.
Ramaphosa negó además una vez más las acusaciones de "genocidio" contra la minoría blanca afrikáner (sudafricanos blancos descendientes de colonos neerlandeses) formuladas por algunos miembros de esta comunidad y por Elon Musk, magnate nacido en Sudáfrica y que ha ejercido durante los últimos meses como asesor especial de Trump.
"Todos sabemos, como sudafricanos, tanto negros como blancos, que aquí no hay genocidio (...) No estamos cometiendo ningún acto de odio, de represalia o de violencia contra ningún ciudadano", aseveró el presidente sudafricano.
La Presidencia sudafricana anunció este jueves en un comunicado que Ramaphosa visitará la Casa Blanca el próximo 21 de mayo "para tratar asuntos de interés bilateral, regional y mundial" en una visita que se desarrollará entre los días 19 y 22 de este mes.
El jefe de Estado sudafricano visitará Washington una semana después de que un primer grupo de 49 afrikáners llegara el pasado lunes a EE.UU. como beneficiario de un controvertido plan impulsado por Trump, que les reconoce como refugiados al considerar que sufren discriminación racial en Sudáfrica.
La llegada de estos solicitantes de asilo puso en el foco la crisis diplomática que atraviesan Sudáfrica y EE.UU., desatada el pasado febrero, cuando el presidente estadounidense ordenó la suspensión de toda la ayuda económica a Sudáfrica.
Entonces, Trump acusó a Pretoria de "confiscar" tierras a la minoría afrikáner y de mantener una postura hostil hacia Israel en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Sudáfrica, la economía más industrializada de África, fue también uno de los países más castigados por los aranceles impuestos por Trump a principios de abril, que para Pretoria serían sel 31 %, si bien Washington anunció el día 9 de ese mes una suspensión de 90 días para las tarifas. EFE
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