Amnistía Internacional denuncia abusos contra las mujeres acusadas de brujería en Ghana

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Accra, 14 abr (EFE).- Las autoridades de Ghana han fracasado a la hora de proteger a cientos de mujeres acusadas de brujería, lo que ha generado abusos sistemáticos contra los derechos humanos de las víctimas, sobre todo en el norte del país, donde estas acusaciones pueden acabar con su vida, denunció este lunes Amnistía Internacional.

“Las autoridades de Ghana no han protegido ni han hecho cumplir los derechos humanos de cientos de víctimas acusadas de brujería y de ataques rituales que las obligaron a huir de su comunidad temiendo por su vida”, aseguró Amnistía Internacional en su nuevo informe.

Según la organización, las acusaciones, que pueden desembocar en amenazas, ataques físicos o incluso la muerte, suelen empezar en el seno de la familia o entre miembros de la comunidad después de un suceso trágico como una enfermedad o una muerte.

Las mujeres mayores que viven en la pobreza, con problemas de salud o discapacidades, son quienes más riesgo corren, así como las que no se ajustan a los estereotipos relativos a los roles de género, explica el informe.

“Las acusaciones de brujería y los abusos relacionados vulneran los derechos de cada persona a la vida, a la seguridad y a la no discriminación. Esta práctica, profundamente arraigada y extendida, ha causado un sufrimiento y una violencia incalculables”, dijo en un comunicado la investigadora jefa de Amnistía Internacional, Michèle Eken.

A pesar de la persistencia de esta práctica, la organización denunció la inacción del Gobierno del país en la creación de un entorno adecuado para investigar y procesar los ataques relacionados con la brujería.

“Las autoridades deben aprobar una legislación que penalice expresamente las acusaciones de brujería y los ataques rituales, y que incluya medidas de protección para posibles víctimas”, afirmó por su parte la directora de Amnistía Internacional en Ghana, Genevieve Partington.

Las mujeres acusadas de brujería en esta nación de África occidental apenas encuentran refugio fuera de unos campamentos situados en las regiones del norte y nordeste del país, controlados por líderes religiosos.

Estos asentamientos, con más de un siglo de antigüedad, ofrecen un acceso muy limitado a recursos básicos como medios de subsistencia, vivienda digna y agua potable.

Amnistía Internacional también denunció que las autoridades ghanesas no han garantizado unas condiciones de vida adecuadas para las residentes de estos campamentos, ubicados en zonas remotas, donde las mujeres -en su mayoría mayores y en situación de extrema pobreza- son especialmente vulnerables.

El informe, que se basa en investigaciones llevadas a cabo por esta organización entre julio de 2023 y enero de 2025, señala asimismo que si bien la creencia en la brujería -amparada por el derecho internacional- está arraigada en varias comunidades, limitarse a penalizar sus acusaciones "no resolvería el problema".

Según Partington, el Gobierno del país debe hacer una campaña nacional de sensibilización a largo plazo, que esté dotada "con los recursos adecuados para cuestionar las prácticas culturales y sociales que discriminan a las mujeres y a las personas mayores, incluidas las acusaciones de brujería”. EFE