
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) sigue "de cerca" la evolución de la situación en Siria ante la ofensiva rebelde y yihadista que ha provocado la caída del régimen de Bashar al Assad y ha considerado "de la máxima importancia" que en todo momento esté garantizada la seguridad de las instalaciones y el arsenal químico, para evitar riesgos.
El régimen de Al Assad colaboró con la OPAQ para eliminar al menos parte de su arsenal, después de que en plena guerra las fuerzas leales al Gobierno fuesen acusadas de utilizar armamento prohibido. De cara a la "transición política" en ciernes, la organización aspira a "aclarar discrepancias e inconsistencias" con respecto a los informes oficiales.
Tiene "serias dudas" de que Al Assad cumpliese lo prometido, por lo que puede haber "cantidades significativas de armas químicas" sin registrar oficialmente.
Por ello, la OPAQ sigue "con especial atención" la situación de determinadas instalaciones, como ha expuesto en un comunicado difundido este lunes y que coincide con la confirmación por parte de Israel de un bombardeo sobre enclaves donde supuestamente había armas químicas y proyectiles de largo alcance.
La organización, cuyo secretario general es el español Fernando Arias, ya se ha puesto en contacto con la delegación siria para trasladarle todas estas preocupaciones y se ha ofrecido a colaborar "con las autoridades relevantes en Siria" y con los "socios internacionales" para esclarecer las dudas pendientes y evitar riesgos.
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