
El telescopio espacial Hubble ha enfocado para observar de cerca uno de los sinuosos tentaculos de Andrómeda, la galaxia vecina de nuestra Vía Láctea, revelando franjas rosáceas de gas ionizado. Estas regiones, que son comunes en las galaxias espirales e irregulares, a menudo indican la presencia de una formación estelar reciente. La combinación de viveros estelares y supernovas crea un entorno dinámico que excita el gas de hidrógeno circundante, transformándolo en un jardín de rosas plagado de estrellas. Los científicos exploraron los brazos espirales de Andrómeda utilizando la Cámara Avanzada para Sondeos (ACS) y la Cámara de Campo Amplio 3 (WFC3) del Hubble para analizar la colección de estrellas enterradas en sus ramos cósmicos. Con la amplia cobertura espectral de ACS y WFC3, el Hubble pudo mirar a través de los setos de gas y observar una valiosa muestra de estas estrellas. La extensión del estudio abarcó una amplia gama de estrellas, lo que proporcionó no solo una visión clara de la historia y diversidad estelar de Andrómeda, sino también más información sobre la formación y evolución estelar en general. Al examinar estas estrellas en nuestro vecindario cósmico local, los científicos pueden comprender mejor las que se encuentran dentro de las galaxias en el universo distante, informa la NASA. A unos 2,5 millones de años luz de distancia, Andrómeda mide aproximadamente 152.000 años luz de diámetro y, con casi la misma masa que nuestra galaxia, se dirige a una colisión con la Vía Láctea en 2-4 mil millones de años.
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