
Hace unos días Isa Pantoja abría su corazón en 'Vamos a ver' y confesaba que no es del todo feliz a pesar del gran momento personal que atraviesa con su marido Asraf Beno y su hijo Alberto. ¿El motivo? Su nula relación con su madre, algo a lo que sigue sin encontrar una explicación puesto que no pasó nada entre ellas, aunque sin previo aviso Isabel Pantoja decidió cortar por lo sano. Muy dura, la peruana ha asegurado que no entiende como la cantante puede decir que es feliz si no se habla ni con sus hijos ni con sus nietos, y reconocía que aunque le gustaría tener una conversación con su progenitora para saber qué ha pasado, le va a "costar mucho poder perdonarla". Unas declaraciones a las que la tonadillera ha reaccionado con absoluta impasibidad a su regreso a Jerez de la Frontera tras su concierto en Albacete. Acompañada tan solo por su hermano Agustín Pantoja y de lo más sonriente tras responder a Isa sobre el escenario y dejar claro que sí que es feliz, Isabel ha dado la callada por respuesta a la llamada de atención pública de su hija para intentar obtener una respuesta por su parte. Algo que no ha sucedido, ya que la cantante de 'Así fue' ha castigado una vez más a la peruana con una llamativa indiferencia, sin reflejar ninguna emoción en la cara cuando ha escuchado el nombre de Isa. Aunque lo cierto es que no solo ha guardado silencio sobre las palabras de su hija, sino también sobre su demanda de desahucio a Junko, la posible venta de Cantora, su inminente mudanza a Madrid -tras haber encontrado una casa de alquiler que se adecua a sus necesidades- y el embarazo de su sobrina Anabel Pantoja, dejando en el aire con una sonrisa si será la madrina de la niña.
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