Trípoli, 12 ago (EFE).- El Gobierno libio de Trípoli, reconocido por la comunidad internacional, condenó este lunes el encuentro oficial entre el jefe del Gobierno paralelo del este, Osama Hamad, y el primer ministro egipcio, Mostafa Madbouly, mientras ambos poderes enfrentados reivindican su legitimidad y se perfila una nueva crisis diplomática entre los dos países vecinos.
El Gobierno de Unidad Nacional (GNU), dirigido por Abdelhamid Dbeiba, declaró a través de Exteriores que la decisión de El Cairo "no tiene ningún impacto real pero se considera un alejamiento de la unidad de la posición internacional que rechaza el retorno a un estado de división y luchas internas".
El Consejo Supremo de Estado- que funciona como Senado- se unió a las críticas asegurando que esta posición contradice el acuerdo político libio, negociado en 2015 bajo los auspicios de Naciones Unidas, y constituye una injerencia "inaceptable" en los asuntos internos.
En un comunicado publicado un día antes, el Ejecutivo egipcio explicó que busca reforzar la cooperación con Libia en varios ámbitos, especialmente en la participación de sus empresas en la reconstrucción del país, azotado en septiembre pasado por el ciclón Daniel y que causó más de 4.000 muertes y miles de desaparecidos.
En la delegación del Gobierno de Estabilidad Nacional libio (GSN), que se desplazó este domingo a la ciudad de New Alamein (norte), se encontraba el hijo del mariscal Jalifa Haftar (hombre fuerte del este) y director general del Fondo Libio para el Desarrollo y la Reconstrucción, Belgassem Haftar.
Su hermano, Saddam Haftar, dirige las fuerzas terrestres del llamado Ejército Nacional Libio (LNA), movilizado desde el jueves en la región sureña de Fezán para "garantizar" la seguridad en las zonas fronterizas por lo que el GNU anunció que elevaría el estado de alerta de sus fuerzas.
Dicha región, rica en recursos naturales y conocida por el tráfico ilícito, se ha convertido en escenario de una posible escalada que podría poner en peligro el frágil equilibrio alcanzado tras el alto el fuego de 2020.
La visita de Hamad, nombrado por el Parlamento (controlado a su vez por Haftar), se produce justo una semana después de que el mariscal recibiese en Bengasi al jefe de la inteligencia egipcia, Abbas Kamel, para examinar la evolución del bloqueo político. EFE
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