
La Policía nigeriana se encuentra en estado de alerta por las tensiones que han emergido durante las últimas horas en el estado de Kano, en el norte del país, tras el retorno al poder de un importante emir tras una jugada política que pone de manifiesto la relevancia de las figuras tradicionales en el estado más poblado de Nigeria. En el centro se encuentra Muhamadu Sanusi II, además ex gobernador del Banco Central de Nigeria, restaurado el pasado viernes como Emir de Kano por decisión del gobernador del Estado, Abba Kabir Yusuf, quien poco antes había destituido a su predecesor, Aminu Ado Bayero, y abolido la estructura previa que dividía al estado en cinco emiratos para restaurar la estructura original que declara un único emir estatal. Sanusi II había sido despojado del poder en 2020, acusado de "insurbordinación" por el entonces gobernador del estado, Umar Ganduje, quien además decidió la partición en cinco emiratos para intentar rebajar el poder de quien era su rival político. Aunque el Tribunal Federal de Nigeria decidió anular a última hora la orden del gobernador Yusuf para unificar los emiratos de estado por lo irregular del procedimiento, éste ha avisado que no acatará la orden de la corte tras esgrimir que las leyes históricas locales tienen prevalencia sobre cualquier decisión federal. Los emires nigerianos tienen poca influencia a nivel nacional pero son considerados como figuras de extraordinaria importancia en el ámbito municipal, encargados de resolver conflictos locales y custodios de las tradiciones religiosas. Este pasado sábado, simpatizantes de ambos líderes religiosos comenzaron a rodear el palacio del Emir de Kano, en la capital homónima del estado, mientras el gobernador Yusuf ordenaba el arresto, todavía no ejecutado, del depuesto emir por "perturbar el orden público e intentar destruir la paz relativa de la que disfruta el estado", de acuerdo con el comunicado de Gobernación recogido por el diario 'Premium Times'. El arresto no ha sido efectuado porque el comisario estatal de Policía de Kano, Usaini Mohammed Gumel, se ha puesto del lado de las autoridades federales y ha avisado que no solo no detendrá a Bayero sino que impedirá que Sanusi II asuma definitivamente el poder, según informa el 'Daily Trust'. Ahora mismo tanto Sanusi II como Bayero se encuentran en la misma ciudad. Mientras que el nuevo emir se ha instalado en palacio, su predecesor está alojado en una casa de invitados del barrio de Nasarawa, rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad, a la espera de ver cómo se resuelve esta crisis.
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