Jerusalén, 22 may (EFE).- El ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, visitó hoy la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, el tercer lugar más importante para el Islam y el más importante para el judaísmo, donde reiteró que Israel no permitirá la declaración de Palestina como Estado, tras los anuncios de España, Irlanda y Noruega de que así lo harán el próximo miércoles.
"Los países que reconocieron un Estado palestino esta mañana quieren dar una recompensa a los secuestradores de soldados en puestos de observación y de sus numerosos partidarios en Gaza", dijo hoy desde la Explanada en un vídeo difundido en su cuenta de X.
"No permitiremos ninguna propuesta que incluya siquiera la declaración de un Estado palestino", añadió el ministro supremacista judío, quien vive en un asentamiento en el territorio palestino ocupado de Cisjordania, y quien en el pasado ha sido condenado por incitación al racismo, vandalismo y apoyo a una organización terrorista.
Se trata de su primera visita desde el ataque de Hamás en territorio israelí del pasado 7 de octubre, después de que lo hiciera previamente en enero, mayo y julio de 2023, provocando el enfado tanto del Gobierno palestino como de Hamás.
Además, Ben Gvir insistió en la necesidad de acabar con Hamás mediante "una limpieza de raíz" operando "en lo más profundo" de Rafah, donde Israel continúa los bombardeos y la expansión terrestre de sus tropas, e insistió en que solo debería entrar ayuda humanitaria en Gaza a cambio del retorno de rehenes.
Según el “statu quo” vigente desde 1967 -cuando Israel ocupó la parte este de Jerusalén donde se ubica la Explanada- el recinto está reservado exclusivamente al culto de musulmanes, mientras que los judíos solo pueden entrar como visitantes, ya que las leyes judías prohíben a sus fieles orar en el lugar más sagrado para ellos, algo solo permitido a algunos rabinos.
Por eso, el rezo judío se practica en el Muro de las Lamentaciones -ubicado en uno de los laterales de la Explanada-, y así lo aconseja el Gran Rabinato de Israel, aunque en los últimos años, algunos rabinos alineados con el movimiento del sionismo religioso han cambiado esa recomendación y abogan por el rezo donde se levantó el Segundo Templo.
Para los palestinos e incluso para Jordania -país que custodia el lugar desde 1967-, ese cambio es más político que religioso, un intento de judaización e israelización de todo Jerusalén.
La visita a la Explanada de las Mezquitas en septiembre de 2000 del entonces líder de Likud, Ariel Sharon, fue el detonante de la Segunda Intifada, y la entrada masiva de judíos -y cargas policiales contra palestinos- en el recinto fue una de las causas que encendió la violencia en mayo de 2021, que provocó una grave escalada militar con Gaza y enfrentamientos entre árabes y judíos en varias ciudades mixtas de Israel. EFE
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