Viena/Nicosia, 3 abr (EFE).- Las cuatro embarcaciones con alimentos para paliar la hambruna en Gaza han regresado este miércoles a Chipre después de haber tenido que suspender su misión tras el ataque de Israel en el que murieron siete cooperantes de WCK, una de las ONG responsables.
El buque Open Arms, de la ONG española del mismo nombre, ha atracado ya en el puerto de Larnaca, según confirmaron a EFE fuentes de la organización, mientras que las otras tres embarcaciones se encuentran ya en aguas territoriales de Chipre, afirma la agencia CNA.
"Llega el final de la misión 110, el que nunca pudimos imaginar, el más doloroso", ha lamentado Open Arms en un mensaje en la red social X.
En esa nota, la ONG española recuerda a los siete cooperantes y asegura que seguirá "alzando la voz por ellos, por las más de 32.500 personas asesinadas en Gaza, los cientos de trabajadores humanitarios, los hospitales destruidos, y todos los `casos aislados´ que no son un accidente, sino parte de una estructura de muerte y destrucción".
La flotilla partió el pasado sábado hacia Gaza con casi 400 toneladas de alimentos, en el segundo operativo de un corredor marítimo de ayuda a Gaza en el que colaboran World Central Kitchen (WCK), fundada por el chef español José Andrés, y Open Arms.
El dispositivo había logrado desembarcar 100 toneladas de ayuda cuando el pasado lunes misiles lanzados por las fuerzas armadas israelíes alcanzaron vehículos en los que viajaban cooperantes de WCK, matando a siete de ellos.
La ONG aseguró que el equipo atacado se estaba desplazando en una zona de desescalada en vehículos debidamente señalizados con el emblema de WCK, y que sus movimientos estaban coordinados con las fuerzas israelíes.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró el martes que el Ejército mató a los cooperantes de forma "no intencionada", anunció una investigación y dijo que este tipo de cosas "suceden en la guerra".
Tras el ataque, World Central Kitchen anunció que interrumpía inmediatamente sus operaciones en la región y que tomaría pronto decisiones sobre el futuro de su actividad.
La ONG lleva casi seis meses trabajando en Gaza, durante los que asegura haber repartido 42 millones de comidas entre la población gazatí para paliar la hambruna causada causada por el bloqueo y los ataques de castigo israelíes a los atentados del grupo islamista Hamás que el pasado 7 octubre dejaron más de 1.100 víctimas mortales.
En esas acciones de represalia han fallecido 32.900 personas, según el Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás.
Tanto Open Arms como WCK han denunciado que Israel esté usando el hambre como un arma de guerra. EFE
as-fl/jam
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