Ginebra, conservadora en lo urbanístico, se abre a tener sus primeros rascacielos

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Ginebra, 25 ene (EFE).- La ciudad de Ginebra, que como la mayoría de urbes de Suiza se caracteriza por edificios de baja altura, ha comenzado a dar los primeros pasos hacia la construcción de sus primeros rascacielos, algo que podría suponer un gran cambio de imagen para la ciudad, sede de muchas organizaciones internacionales.

Según informa Tribune de Genève, se ha presentado la petición para construir un inmueble de 90 metros, o 27 pisos, que según el diario local simboliza "el nacimiento de la Ginebra de los rascacielos" en los barrios de Praille, Acacias y Vernets, en el sur del centro de la ciudad.

Se trata del primer paso hacia un proyecto urbanístico que también incluye dos torres de unos 170 metros de altura, que de concretarse serían los segundos o terceros más altos del país, sólo superados por los dos rascacielos que la farmacéutica Roche posee en Basilea, siendo el más alto de ellos el único edificio de más de 200 metros del país.

El proyecto urbanístico, definido por sus responsables como "una de las transformaciones urbanas más ambiciosas de Europa" y que podría implicar obras hasta la década de 2060, también incluye el Campus Pictet de Rochemont, edificio de oficinas de un importante grupo financiero local cuyas obras comenzaron el pasado año.

Varios edificios rondarán los 90 metros de altura, un tamaño poco habitual en Ginebra y otras ciudades suizas, aunque sí existe un edificio de este tamaño, actualmente el más alto de la urbe a orillas del lago Lemán, en sus afueras, formando parte del gran complejo de viviendas de Le Lignon.

Las obras implican que un pequeño río de Ginebra afluente del Ródano, el Drize, actualmente soterrado, reaparezca a cielo abierto.

Suiza, un país conservador en materia constructora y lugar de nacimiento de uno de los padres de la arquitectura funcionalista, Le Corbusier, sólo tiene en todo su territorio cinco edificios que sobrepasan los 100 metros de altura, tres de ellos en Basilea y dos en Zúrich. EFE

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