Javier Villanueva
Mannheim (Alemania), 13 ene (EFE).- Dominadora absoluta del balonmano mundial de las décadas de los 60 y 70, la selección rumana pondrá fin en el Europeo de Alemania a una ausencia de veintiocho años de la máxima competición continental en la que los 'Tricoolori' no participan desde el lejano 1996.
Larguísima ausencia que refleja mejor que nada la profunda crisis en la que ha estado sumido en las tres últimas décadas el conjunto rumano, un equipo que llegó a conquistar hasta cuatro títulos de campeón del mundo entre los años 1961 y 1974.
Una auténtica pesadilla que apenas se vio aliviada por la participación el Mundial de Suecia 2011, la última presencia de Rumanía en una gran cita internacional, de la que ha logrado despertar conjunto balcánico el preparador español Xavi Pascual.
No lo ha tenido nada fácil, sin embargo, el extécnico del Barça que ha debido esperar a su segunda etapa al frente de la selección rumana -'Pasqui' ya dirigió a los 'Tricolori' entre los años 2016 y 2018- para devolver a Rumanía al primer plano del panorama internacional.
"Se han quitado un peso enorme de encima con esta clasificación y todo ha sido gracias al ingente trabajo que está haciendo Pasqui", señaló el exguardameta internacional español Jaume Fort que trabajó durante seis años para la Federación Rumana.
Tarea que se ha visto facilitada por la llegada de Xavi Pascual en el verano del año 2021 al banquillo del Dinamo de Bucarest, el equipo del que provienen la mayor parte de los internacionales rumanos.
"Pasqui ha logrado ir poco a poco cambiando la mentalidad, algo más difícil decir que de hacer, y ha construido el esqueleto de la selección con los jugadores con los que trabaja en el Dinamo", explicó Fort en declaraciones a Fort.
Un grupo de jugadores que están acostumbrados, gracias al trabajo diario de Xavi Pascual, a las exigencias de la gran competición, algo que no ocurre con el resto de internacionales que se ven lastrados por la falta de evolución en los métodos de entrenamiento en el balonmano rumano.
"Han vivido durante mucho tiempo en su propia burbuja y sus métodos de entrenamiento no han evolucionado al mismo nivel que han evolucionado en el resto de países europeos", indicó Fort.
Una de las claves, a juicio del excancerbero español, plata en el Europeo de 1996 y bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta de ese mismo año, de la desaparición de la selección rumana de las grandes citas internacionales.
"En categorías inferiores cuentan con chicos con características antropométricas interesantes, con jugadores que técnicamente son buenos pero que no trabajan nada la toma de decisiones. Son jugadores muy mecanizados y cuando tienen que tomar decisiones rápidas sufren", señaló Fort.
Lo que no le faltará al equipo rumano, como demostró con las victorias logradas sobre Argentina (30-23) y Bosnia (29-19) en sus dos últimos encuentros de preparación antes del Europeo, es espíritu de lucha.
"Conociendo a Pasqui y a los jugadores será un equipo que no regalará nada", aseguró Fort, que destacó la pareja de porteros que conforman Ionut Iancu y Dan Vasile.
"Son dos porteros con talento. Iancu tiene un punto de genialidad y Vasile es un gato, un portero muy ágil que antropometricamente no es muy grande, pero sí muy rápido y capaz de rectificar la posición en el aire", aseguró el exguardameta español.
Iancu y Vasile serán la primera pieza de un entramado defensivo en el que jugarán un papel decisivo Robert Mlitaru y Dan Racotea, que militó durante la campaña 2020/21 en el Bidasoa Irún
Igualmente pasó por el balonmano español, en su caso en las filas del Cisne, el joven pivote Calin Dedu, hijo del exjugador del Barça Alexandru Dedu, sobre el que se sustentan muchas de las esperanzas de futuro del conjunto rumano.
Al igual que el jovencísimo central Daniel Stanciuc, de tan sólo 19 años, un "director de juego al viejo estilo" que no ha dejado de crecer bajo la tutela de Xavi Pascual tanto en la selección como en el Dinamo de Bucarest.
Por su parte, los laterales Demis Grigoras, que milita en el Benfica portugués, e Iosif Buzle, jugador del Fraikin Granollers, serán los encargados en ausencia de los nacionalizados Javie Humet y Ante Kuduz, de dotar de lanzamiento a una selección rumana, que no quiere pasar desapercibida en su regreso a una gran competición internacional. EFE
jv/sab
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