
Mogadiscio, 7 ene (EFE).- El presidente de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud, firmó una ley con la que "anuló" el polémico pacto que acordaron este lunes las autoridades etíopes y de Somalilandia, una región somalí autoproclamada independiente, para garantizar a Etiopía una salida al mar Rojo.
"Esta ley es una ilustración de nuestro compromiso de salvaguardar nuestra unidad, soberanía e integridad territorial según el derecho internacional", aseguró Mohamud en un mensaje breve publicado la pasada noche en su cuenta de X (antes Twitter).
Mohamud ya adelantó este martes, después de convocar una reunión de emergencia con su Gabinete, que el Gobierno somalí condenó y rechazó la "infracción ilegal cometida por Etiopía contra nuestra soberanía nacional e integridad territorial".
"Ni un solo centímetro de Somalia puede ni será cedido por nadie. Somalia pertenece al pueblo somalí. Esto es definitivo", añadió entonces el mandatario.
Según las autoridades etíopes, su acuerdo con Somalilandia daría a Etiopía, que no tiene acceso al mar, "la oportunidad de obtener una base naval permanente y fiable y servicio marítimo comercial en el golfo de Adén a través de un acuerdo de arrendamiento".
Por su parte, el presidente de Somalilandia, Muse Bihi Abdi, informó de que Etiopía, a cambio, reconocerá internacionalmente a su región como un país independiente.
Sin embargo, el Gobierno etíope matizó que aún debe realizar "una evaluación en profundidad para adoptar una posición" sobre la independencia de Somalilandia.
Tanto la Unión Africana (UA) como la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), un bloque de ocho países del este de África, han expresado esta semana su preocupación por la escalada de tensiones diplomáticas de Etiopía y Somalia que dejó este pacto, y pidieron a ambos países que resuelvan sus disputas de una manera pacífica, dialogando.
Además, la Liga Árabe condenó lo que consideró una "violación de la soberanía y de la integridad territorial" de Somalia que podría "socavar" la "estabilidad en la región del Cuerno de África".
Etiopía, el segundo país más poblado de África, con unos 120 millones de habitantes, tuvo acceso al mar Rojo cuando formó en la década de los años 50 del pasado siglo una federación con Eritrea, país que se anexionó en 1962.
No obstante, perdió su salida al mar en 1993, cuando Eritrea logró su independencia después de una guerra de tres décadas.
Adís Abeba depende ahora del puerto del vecino Yibuti para sus exportaciones e importaciones.
Somalilandia, un protectorado británico hasta 1960, no está reconocida internacionalmente, aunque tiene constitución, moneda y Gobierno propios, e incluso un mejor desarrollo económico y mayor estabilidad política que Somalia.
La región declaró su separación de Somalia, excolonia italiana, en 1991, año en el que se derrocó al dictador Mohamed Siad Barré.
Después de más de tres décadas de tensiones y varios intentos de diálogo sin éxito, los presidentes de Somalia y Somalilandia se reunieron en Yibuti el pasado 28 de diciembre y acordaron reanudar sus conversaciones para "encontrar puntos en común", un objetivo que podría verse afectado por esta nueva crisis diplomática.
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