Pekín, 6 dic (EFE).- China y la Unión Europea celebrarán este jueves en la capital china una cumbre en la que estarán sobre la mesa asuntos que han tensado las relaciones entre Pekín y Bruselas en los últimos años como las disputas comerciales, los derechos humanos y la guerra en Ucrania.
Esta 24ª cumbre entre el gigante asiático y el bloque, que reunirá al presidente chino, Xi Jinping, con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, será la primera presencial desde 2019, después de que Pekín desmantelase en enero su estrategia de 'cero covid', que conllevaba un cierre casi total de fronteras.
Desde 2019, han aumentado las voces en Bruselas que abogan por reducir los riesgos en la relación con China, entre los que Von der Leyen citó recientemente "la coerción comercial, el boicot de productos europeos y los controles de exportación de materias primas esenciales para bienes como semiconductores y paneles solares".
Por su parte, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, advirtió en mayo de que China aspira a convertirse en líder mundial a mediados de siglo, por lo que, en su opinión, los Veintisiete deben reducir su dependencia frente a Pekín, sin dejarse arrastrar por la influencia de Estados Unidos.
El giro estratégico de Bruselas, que considera oficialmente a Pekín "simultáneamente un socio, un competidor y un rival sistémico", ha sido respondido últimamente por China con peticiones de diálogo.
El canciller chino, Wang Yi, pidió este lunes a embajadores de estados miembros de la UE que prime el "diálogo" por encima de la "confrontación", mientras que un editorial de este martes del periódico oficialista Global Times aseguraba que "nunca ha habido conflictos geopolíticos irreconciliables entre China y la UE" y que sus economías son "altamente complementarias".
Sin embargo, China también ha demandado en los últimos tiempos un entorno de negocios "justo, transparente, estable y previsible" para las empresas chinas en Europa, sobre todo a raíz de que Bruselas anunciase una investigación al país asiático por los subsidios que concede a sus vehículos eléctricos, que bajan su precio "artificialmente".
Aunque el rápido crecimiento de la cuota de mercado de vehículos eléctricos de marca china en la UE, que ha aumentado hasta el 8 %, ha despertado recelos en Bruselas por plantear un "riesgo de daño a la industria europea", Pekín ha rechazado la investigación por "no beneficiar a ninguna de las partes" y acusado al bloque de "proteccionismo descarado".
Otro de los principales puntos de fricción entre Pekín y la UE es el enorme déficit comercial que sufre el bloque comunitario, que en 2022 alcanzó los 396.000 millones de euros a favor de China, el mayor socio comercial de los Veintisiete.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, pidió durante una visita el pasado septiembre al gigante asiático que China aborde la "falta de reciprocidad" en sus relaciones económicas con Bruselas para "restaurar la confianza", y Borrell demandó en octubre soluciones "para evitar una mayor separación entre las dos partes".
La UE lleva años reclamando a China que elimine las barreras y las distorsiones que afectan a la competencia, como los subsidios a las empresas estatales, la transferencia de tecnología o la falta de protección de la propiedad intelectual y que abra más su mercado, algo que el Global Times describió en su editorial como "comprensible" y "solucionable mediante negociaciones".
Sin embargo, el tratado de inversiones que pretendía mejorar el acceso de las empresas europeas a el mercado chino, así como garantizar unas normas laborales y medioambientales, lleva paralizado desde 2020 a raíz de las sanciones que impuso la UE a funcionarios chinos por su implicación en las supuestas violaciones de los derechos humanos en la región noroccidental de Xinjiang, donde habita la minoría musulmana uigur.
En los últimos meses, la Embajada de la UE en China ha denunciado la violación "deliberada y sistemática" de los derechos civiles y políticos" en el país asiático, críticas que se acentuaron después de la detención el pasado abril del abogado disidente Yu Wensheng y su esposa, Xu Yan, cuando se dirigían a una reunión con representantes del bloque en Pekín.
La UE, que ha exigido repetidamente la liberación de Yu y Xu, recibió esta semana peticiones por parte de las organizaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional de que declare "clara y públicamente" que China no es un "socio confiable" por sus violaciones de los derechos humanos, entre las que citan "encarcelaciones por el ejercicio de libertades fundamentales", "crímenes contra los uigures" y "represión en Hong Kong y en el Tíbet".
Desde que comenzase la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022, Bruselas ha criticado la postura ambigua de Pekín con respecto al conflicto, según la cual China se ha opuesto a las sanciones contra Moscú y pedido escuchar las "legítimas preocupaciones" de Rusia, pero también ha demandado proteger la integridad territorial de Ucrania.
El Consejo de Europa avanzó este martes que pedirá a Pekín que use su influencia para convencer a Rusia de que retire sus tropas y que presionará a las autoridades chinas para que detengan los intentos rusos de sortear las sanciones impuestas a Moscú. EFE
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