Lexus redefine el túnel de lavado y lo convierte en una experiencia "extraordinaria" de agua, brisa y aromas naturales

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La marca japonesa de coches Lexus ha redefinido algo tan "ordinario" como un túnel de lavado para convertirlo en una experiencia "extraordinaria" protagonizada por el agua, la brisa o las fragancias naturales. Con el objetivo de dar a conocer las sensaciones que se experimentan al volante de su SUV híbrido LBX, el Lexus más pequeño hasta la fecha y que verá la luz a principios del año que viene, la firma ha presentado en el Palazzo Bovara de Milán el primero de los cuatro montajes con los que pretende demostrar que en la enseña, hasta la actividad más mundana puede convertirse en una experiencia de lo más sugerente. Y es que si para muchos, las actividades relacionadas con el mantenimiento y la limpieza de los coches son tareas tediosas y fácilmente postergables --de ahí que un túnel de lavado sea de todo menos evocador-- con la vista puesta en el LBX, las colas, el ruido de los motores o las incomodidades pueden dejar paso a la calma y la meditación. Concretamente, Lexus idea un túnel de lavado con cinco experiencias, relacionadas cada una de ellas con uno de los cinco sentidos. La primera es un espacio de paneles que simulan el agua corriendo por el cristal de las ventanas del coche y que, sin mojar, son capaces de recrear un momento de lo más refrescante. Como en cualquier autolavado, el siguiente paso es una zona de grandes rodillos. En esta ocasión son suaves, rojos y capaces de ofrecer descanso y relajación. Se inspiran en la evasión sensorial que produce la conducción del LBX. La siguiente parada se concibe como un montaje con varios arcos que pulverizan una tenue bruma. Jugando con el color, simula las atmósferas e iluminación ambiental dentro del LBX. En la cuarta de las experiencias se recrea un jardín zen japonés, en alusión al patrimonio de Lexus, y se pretende alcanzar la relajación con sonidos y aromas naturales. Nuevamente se trata de ir más allá de lo cotidiano, en este caso, de los ambientadores tradicionales de coche, y llegar a lo extraordinario con fragancias como la del yuzu, el cítrico de moda. Como en cualquier túnel de lavado, al final llega el momento para el secado, donde grandes ventiladores arropan al LBX para poner punto final a esta experiencia inmersiva que la marca idea en torno a su nuevo vehículo, el más pequeño hasta la fecha y pensado para un público joven y europeo.