Bruselas recupera su verdadero espíritu navideño tras dos años de pandemia

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Paula García-Ajofrín.

Bruselas, 10 dic. Bruselas ha recuperado este año su verdadero espíritu navideño, tras dos años de restricciones por la pandemia de Covid-19, y un manto de casetas, luces y adornos se ha expandido por sus calles y centro histórico para que residentes y turistas puedan disfrutar, de nuevo, de la Navidad.

"Es hora de volver a celebrar, de pasarla (la Navidad) con los amigos, con la familia. La gente está aquí para disfrutar", afirmó a EFE la concejala de Turismo de Bruselas, Delphine Houba.

En 2020 las actividades navideñas se cancelaron por las sucesivas olas de contagios de coronavirus y las pasadas fiestas, pese a que se celebraron, lo hicieron "con muchas restricciones", explicó.

El 25 de noviembre se inauguró el mercadillo navideño en la capital belga, que ha sido elegido como el mejor de Europa por la agencia de viajes Big 7 Travel, con un total de 240 casetas que se expanden por el corazón de la ciudad.

Puestos de comida, dulces, de bebidas calientes, de ropa de abrigo (guantes, gorro, bufandas), accesorios, artesanía y, en menor medida –y pese a que suene irónico–, de adornos decorativos navideños, buscan cautivar a las personas que pasean por las calles de la capital.

"Puedes beber algo, comer, subirte a la noria, puedes venir a la Grand Place y ver el espectáculo de luz y sonido y admirar el hermoso árbol de Navidad", propuso Houba.

Cuando anochece se encienden las luces navideñas en el centro de la ciudad, lo que dota a la capital de un ambiente casi mágico y acogedor que ilusiona y reúne a aquellos que quieren disfrutar de las fiestas con su familia, amigos o, incluso, por su cuenta.

La gente se reúne en las mesas del centro del mercadillo para comer, beber y descansar. Eso sí, con mucha ropa de abrigo porque la actual crisis energética ha llevado al Ayuntamiento bruselense a tomar medidas para ahorrar un 25 % de electricidad, entre ellas la prohibición de calefactores y menos tiempo de luces de navidad.

Sin embargo, el frío no impide a los locales y turistas pasear por las calles ni acudir a la Grand Place a ver el hipnótico espectáculo de luces que cada día ilumina sus edificios y su enorme árbol al ritmo de una música que busca que el espectador se "deje llevar por la imaginación".

ACTIVIDADES PARA TODOS LOS PÚBLICOS

Este año, Bruselas ha tirado la casa por la ventana y ha incluido numerosas nuevas actividades para recuperar su verdadera tradición navideña.

"Winter Wonders", un evento que recorre Bruselas a lo largo de las fiestas, celebra este año su vigésimo segunda edición con múltiples actividades que buscan "encender el corazón de la capital y lo llena de colores y destellos con su ambiente acogedor, pintoresco y mágico", explicó el Ayuntamiento en un dossier sobre la Navidad en la capital.

"'Winter Wonders' es sinónimo de celebración y encuentro entre los habitantes y otros visitantes de todo el mundo", asegura el dossier. Con más de 184 nacionalidades diferentes, esta capital del corazón de Europa busca un "perfecto" equilibrio entre tradición y modernidad para que sus habitantes puedan sentirse en casa. "Es el verdadero espíritu de Bruselas", relató Houba.

Al tradicional mercadillo, noria, tiovivo o pista de hielo, se han unido nuevas actividades dirigidas a todos los públicos, como un "jardín secreto" lleno de sorpresas, una pista de curling, columpios en el Monte de las Artes, donde se congregan los museos más prestigiosos de la ciudad, e incluso un homenaje a las Primeras Naciones de Quebec con comida y bebida tradicional canadiense.

En el mercadillo, los más curiosos se acercan a los múltiples puestos para degustar la cocina mundial. Rocío está al frente de una de las casetas, que tiene más de veinte años de historia familiar y vende empanadillas argentinas, vino caliente y alfajores artesanales argentinos.

Explica que este año el mercadillo está mucho más "vivo". "Hay mucha más gente y la gente está mucho más suelta sin tener que presentar su pase Covid", explica, lo que asegura que permite a las personas acercarse a curiosear lo que los comerciantes venden en cada puesto.

El año pasado, pese a que se intentó celebrar la Navidad con la mayor normalidad, se impusieron una serie de restricciones para minimizar los contagios en los recintos, entre ellas presentar un pasaporte Covid que certificara la vacunación.

Por ello, Houba explicó a EFE que la verdadera tradición navideña en Bélgica es compartir el tiempo con la familia y amigos, lo que considera que es "muy importante para nuestra salud mental".

"Este es realmente el mensaje de la tradición: ven y comparte un momento con las personas que amas", reveló. EFE

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