
¿Se decepciona frecuentemente por lo rápido que se marchita un ramo de flores? Los expertos tienen una idea salvadora: darle a las flores del florero una segunda vida y conservarlas en un bonito recipiente de vidrio con agua destilada. Para ello, lo mejor es tomar flores voluminosas, por ejemplo, peonias, anémonas, gerberas, hortensias, espuelas de caballero o girasoles. Estas, lógicamente, aún no deben estar marchitas cuando se las separa del ramo y se las acomoda con una pinza larga en un recipiente de vidrio con tapa. Los expertos utilizan, por ejemplo, frascos de vidrio transparente de farmacia. Tras cada capa de flores, se le añade un poco de agua destilada, lo que retrasa unos días su marchitado. Se colocan flores y agua hasta que el recipiente esté lleno. Lo importante es que al final esté bien lleno, de manera que no queden burbujas de aire, ya que estas acelerarían el marchitado. dpa