Adam Wajrak se toma una pausa ante un inmenso roble en un claro de Bialowieza, en el corazón del último bosque primitivo de Europa en el este de Polonia, asombrado por su magnificencia.
"Aquí, los árboles nacieron cuando Estados Unidos todavía no existía, ni se había inventado la electricidad", explica este priodista militante y especialista en medioambiente del diario Gazeta Wyborcza.
"Lo que me choca es que protejamos edificios históricos de hace 400 años y autoricemos la destrucción de un organismo viviente de la misma antigüedad", dice Wajrak, señalando que los árboles de este bosque todavía se talaban a principios de los años 2000.
Bialowieza, inscrito en el patrimonio mundial de la UNESCO, "es un gran laboratorio a cielo abierto, que permite estudiar ecosistemas que evolucionan sin la injerencia del hombre desde hace más de cien años", explica Bogdan Jaroszewicz, director de la base científica de la Universidad de Varsovia en Bialowieza.
"Es una ventana al pasado que permite observar cómo los bosques contemporáneos difieren de los antiguos bosques naturales. Es también un reservorio genético natural de valor inestimable para el futuro", explica, subrayando que ese paraje tiene "una continuidad de existencia documentada desde hace casi 12.000 años".
"Todos los otros bosques europeos fueron desbrozados, principalmente en la Edad Media, antes de ser recreados por el hombre o por la naturaleza misma. Esto lo convierte en único", insiste.
Bialowieza se extiende por una superficie de 1.500 km2 a caballo entre Polonia y Bielorrusia.
Del lado polaco, un 35% de la superficie es un parque nacional cuya explotación está prohibida. El resto está administrado por la Oficina Nacional de Bosques, que tiene derecho a extraer madera de forma controlada.
Tesoro de biodiversidad, Bialowieza es terreno de enfrentamiento entre ecologistas que desean protegerla en su totalidad, la Oficina Nacional de Bosques y la mayoría de los 10.000 habitantes del territorio.
- Como edificios de 12 plantas -
Adam Wajrak vive desde hace 25 años en Teremiski, un pequeño poblado de casas de madera tradicional en la linde de un tramo de bosque que no está protegido.
Durante un paseo otoñal por el bosque no paran de aparecer sorpresas. "Un bisonte acaba de pasar por allí", confía señalando una bola de pelo en un árbol. Media hora después, un macho solitario hace una aparición furtiva antes de huir.
Los bisontes, que habían desaparecido en el siglo XX, fueron reintroducidos. Actualmente hay 715 en el bosque, la mayor población de estos animales en Europa según UNESCO, y conviven con unos cuarenta lobos y una quincena de linces.
En total, son un millar de especies vegetales y casi 12.000 especies de animales que forman un ecosistema único.
Se pueden encontrar robles nacidos hace cuatro siglos, cuando la guerra de los Treinta Años sacudía Europa, con unos troncos impresionantes de hasta seis metros de diámetro.
Algunos, de 40 metros de altura, pelean el espacio en la cumbre con unas píceas de 50 metros de altura, el equivalente de un inmueble de doce plantas en una ciudad.
En el camino, el enorme tronco de un tilo cubierto de musgo, líquenes y champiñones bloquea el paso. Por todos lados, pequeños brotes de árboles esperan su momento para elevarse hacia el cielo.
"Lo que distingue Bialowieza de los bosques +industriales+ es esta presencia masiva de madera muerta (...) Esta madera sirve de hábitat a insectos, champiñones, líquenes", explica Adam Bohdan, de la ONG Polonia Salvaje.
Este "caos", este "desmadre", es la esencia de un bosque verdadero: "Los árboles esparcidos por el suelo se pudren y dan vida a otros organismos", dice Adam Wajrak.
Y "sobre todo, el bosque primitivo es más resistente al cambio climático y constituye el mejor y el más estable reservorio de carbono que existe", añade.
- Encadenados a los árboles -
A un lado del camino, con sus raíces de cuatro metros de circunferencia a la vista, yace en el suelo una pícea roída por los insectos.
Fue víctima de la mayor crisis vivida recientemente en este bosque, afectado entre 2016 y 2018 por la proliferación de coleópteros xilófagos que devoraban la madera.
La Oficina Nacional de Bosques decidió aumentar considerablemente la tala, asegurando que era una medida indispensable para frenar la propagación del infecto y proteger a los habitantes contra la caída de árboles.
La acción enfureció a los ecologistas, que lo veían como un intento de comercializar la madera. Varios militantes se encadenaron a los árboles o a las máquinas de tala.
"Yo me encadené a una leñadora a cuatro metros de altura. La pusieron en marcha súbitamente, con el riesgo de hacerme daño en la espalda", recuerda Adam Bohdan.
"Los guardas forestales cortaron mi arnés con ayuda de un cuchillo, rasgándome la piel de paso", denuncia. "Tengo todavía síndrome de estrés postraumático".
Decenas de activistas fueron llevados ante la justicia por "problemas de orden público", aunque en su mayoría fueron absueltos.
Bohdan asegura que más de 700 hectáreas fueron taladas entonces, incluyendo árboles centenarios.
En 2018, Polonia fue condenada por el Tribunal de Justicia de la UE por vulnerar con esta tala la legislación sobre la protección ambiental porque estas operaciones "condujeron a la desaparición de una parte" de la reserva.
Polonia frenó la tala en 2018. El bosque está salpicado de claros cubiertos de hierbas y brotes de árboles sembrados por la naturaleza, que reconquista su terreno.
En octubre, las autoridades anunciaron una reanudación de la tala "de conservación", a escala menor, provocando nuevamente protestas de los militantes.
"No son talas, sino trabajos de conservación, de protección y de reproducción", asegura Jaroslaw Krawczyk, portavoz local de la Oficina Nacional de Bosques.
- Una valla antimigrantes -
Este órgano gubernamental cuenta con importantes apoyos en Hajnowka, una de las tres localidades que se levantan alrededor del bosque.
"Sobre un 98% de los habitantes, yo incluido, quieren que la mayoría del bosque siga bajo administración de la Oficina", dice la alcaldesa Lucyna Smoktunowicz.
Los municipios se aprovechan de tasas vertidas por la Oficina y de infraestructuras que financia este órgano, como carreteras, señala.
Y los lugareños, a menudo personas mayores con pensiones escasas, redondean sus ingresos yendo a recoger champiñones o arándanos entre los árboles.
Si todo el territorio se convirtiera en parque natural, esta financiación quedaría recortada.
"Nos dicen que viviremos todos del turismo, pero la gente no tiene medios para adaptar sus casas para acoger turistas. Haría falta que alguien pagara una gran compensación para convencer a los habitantes, sino se rebelerán", advierte la alcaldesa.
Hay que tener en cuenta las necesidades de la población, confirma Joanna Lapinska, de la asociación "Los locales por el bosque", partidaria de la ampliación.
También una campaña de información, añade.
"Mi padre me decía que nos iban a encerrar en la reserva y yo no conseguía convencerlo (...) Las discusiones sobre la ampliación del parque natural suscitan vivos conflictos incluso dentro de las familias", cuenta.
Ahora, el bosque exhibe una nueva herida: una valla alambrada de cinco metros de alto instalada para detener el paso de migrantes que cruzan desde Bielorrusia.
La estructura impide el paso de estas personas a la Unión Europea, pero también de los animales.
"Cuando un animal intenta superarla, se hiere, entra en pánico, se enreda, se arranca partes del músculo, se secciona los tendones y muere desangrado", lamenta Rafal Kowalczyk, director de una antena de la Academia de Ciencias de Polonia en Bialowieza.
La valla, que debe ser reemplazada por un muro de cimiento, pondrá en peligro especies como los linces.
Frente a todas estas amenazas, quienes están enamorados de Bialowieza esperan que supere los asaltos del hombre, dice Adam Wajrak ante un inmenso carpe.
"Los carpes son mis árboles favoritos. Cuando envejecen, aparecen arrugas, se agrietan, se tuercen (...) Son como seres humanos, duros, resistentes".
bo/sw/mck/dbh/zm
Últimas Noticias
Industria y transporte ven un colchón fiscal para mitigar alza de combustibles en México
Sospechosa de disparar a la casa de Rihanna con rifle tipo AR-15 es acusada de 14 cargos
Marco Rubio figura en lista de testigos en caso de Miami vinculado con Gobierno de Maduro
Al menos nueve muertos y trece heridos en ataques israelíes contra el sur de Líbano
El Ministerio de Sanidad ha denunciado la acción sobre ciudades cercanas a la frontera, donde varios civiles, entre ellos profesionales médicos, figuran entre las víctimas, mientras organismos humanitarios exigen mayor protección y respeto a acuerdos internacionales

Rusia denuncia daños en su consulado en Isfahán (Irán) en un bombardeo contra la sede del gobierno regional
El ministerio de Exteriores lamentó que la embajada resultó afectada por una explosión cercana, con cristales rotos y personal impactado, aunque sin heridos graves, e instó a respetar la seguridad del personal diplomático, citando convenios internacionales
