
(Bloomberg) -- La implacable marcha alcista del oro no muestra señales de una desaceleración después de que una caída del dólar catapultara los precios más allá del máximo establecido en 2011, encaminando el metal hacia ganancias aún mayores.
El avance del metal amarillo se produjo conforme un indicador de la moneda de EE.UU. se hundió al nivel más bajo en más de un año, el más reciente de una larga lista de factores alcistas, como tasas reales negativas en EE.UU. y las apuestas de que la Reserva Federal mantendrá una política acomodaticia cuando se reúna esta semana.
El mundo se enfrenta a un período prolongado de convulsión económica y política sin precedentes, y el oro ahora tiene los US$2.000 en su mira. Algunos en el mercado sugieren que el refugio podría apreciarse incluso más.
Las primera señales de un ascenso récord del oro empezaron a llegar a mediados de 2019, cuando la Fed señaló su disposición a reducir las tasas de interés ya que la incertidumbre, principalmente por el impacto de las batallas comerciales de Estados Unidos, nubló su perspectiva. El repunte se aceleró a principios de 2020 a medida que aumentaron las tensiones geopolíticas y el coronavirus frenó el crecimiento en todo el mundo, llevando a los gobiernos y los bancos centrales a inyectar grandes cantidades de estímulo y hundiendo las tasas de interés reales aún más en territorio negativo.
“Las fuertes ganancias son inevitables a medida que entramos en un período similar al entorno posterior a la gran crisis financiera, donde los precios del oro se dispararon a niveles récord como resultado de la gran cantidad de dinero que la Fed inyectó en el sistema financiero”, dijo Gavin Wendt, analista sénior de recursos en MineLife Pty. Un dólar débil y tasas reales negativas están dando un nuevo impulso al metal.
La demanda de inversores ha sido implacable. Las participaciones en fondos negociados en bolsa respaldados por oro han superado los máximos históricos casi todos los meses desde finales del año pasado y las entradas de este año han superado el récord total anual establecido en 2009. Las adiciones representan aproximadamente una quinta parte del suministro de minas previsto para el año, según el grupo de análisis Metals Focus.
El oro ha seducido a los inversores pese al alza de la renta variable -con la excepción de una fuerte ola de ventas en marzo, ya que los operadores liquidaron las tenencias de lingotes para cubrir pérdidas en otros mercados- y los bonos estadounidenses han sido el indicador que observar.
El clima incluso ha despertado el fantasma de la estanflación, una combinación inusual de crecimiento lento e inflación creciente que erosiona el valor de las inversiones de renta fija.
No son solo los precios los que están registrando movimientos históricos. El virus dirigió la atención a un rincón del mercado tradicionalmente ignorado: la logística. Un período caótico en marzo mostró distorsiones extremas entre los precios de Londres y Nueva York debido a una complicación sin precedentes en el movimiento del metal físico. El cese de los vuelos y el cierre de refinerías generó preocupaciones sobre la escasez de lingotes disponibles en Nueva York a tiempo para su entrega por los futuros de Comex.
Esa crisis se alivió, había suficiente oro, pero la dislocación llevó al CME Group Inc., propietaria de Comex, a anunciar que ofrecería un nuevo contrato de futuros con opciones de entrega ampliadas que incluían lingotes de 400 onzas, que es el tamaño aceptado en Londres.
Los pronósticos de un nuevo repunte se han ido acumulando incluso antes del avance más reciente del oro. Goldman Sachs Group Inc. dijo que el metal podría alcanzar los US$2.000 en los próximos 12 meses, y Citigroup Inc. estima una probabilidad del 30% de que los precios superen ese nivel para finales de este año. Bank of America Corp. ha mantenido su pronóstico de abril de un oro a US$3.000 durante los próximos 18 meses.
“Simplemente no podía haber una tormenta más perfecta de eventos que impulsara el rendimiento del oro”, dijo Steve Dunn, jefe de ETF en Aberdeen Standard Investments. “Con políticas de bajas tasas de interés, tasas reales negativas, política monetaria súper acomodaticia, enormes cantidades de gasto fiscal global, un dólar más débil, tensiones crecientes entre EE.UU. y China y sin un final claro a la vista para la pandemia de coronavirus, todas las partes de la ecuación están encajando“.
Nota Original:Gold Rips Up Record Book as $2,000 Test Looms in Hunt for Haven
©2020 Bloomberg L.P.
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