BELGRADO, Serbia (AP) — Cuando el primer cargamento de ayuda médica china aterrizó en Belgrado, el presidente de Serbia estaba allí para besar la bandera china. En Hungría, las autoridades han restado importancia a la asistencia de la Unión Europea y elogiado la ayuda de Beijing. En República Checa, el presidente dijo que solo China estuvo ahí cuando se extendió el virus.
China trata de limpiar su imagen empañada por la gestión inicial del brote de coronavirus, aunque Beijing no tiene problemas para mantener su trabajada influencia en Europa del Este, donde pugna con la Unión Europea y Rusia por ganar peso en lugares como Serbia.
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Beijing fue criticada por muchos en Occidente por su mala gestión inicial de la crisis sanitaria, cuando las motivaciones políticas demoraron la respuesta de las autoridades mientras el virus se expandía por una importante provincia y su capital, Wuhan. Ahora intenta cambiar la percepción con la “diplomacia de mascarillas”, que combina una demostración de poder amable, mensajes políticos y ayuda, diseñada para mostrar a Beijing como un aliado generoso y eficiente.
Durante años, China ha aumentado su influencia política y económica en el sureste de Europa a través de los proyectos de inversión del Cinturón y Ruta de la Seda. La operación encontró terreno fértil en lugares como Serbia y Hungría, cuyos líderes populistas mantienen estrechos lazos con Beijing y Moscú.
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Los envíos de ayuda también fueron elogiados en Italia, España, Holanda y Eslovaquia, aunque algunos cargamentos chinos de pruebas de coronavirus y mascarillas resultaron ser ineficaces o defectuosos.
“Debemos ser conscientes de que hay un componente geopolítico, incluida una lucha por la influencia, (...) en la política de la generosidad”, escribió en un blog Josep Borrell, máximo responsable de política exterior de la Unión Europea, refiriéndose a China. “Armados con hechos, tenemos que defender a Europa contra sus detractores”.
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Las autoridades chinas han rechazado las reiteradas acusaciones de que Beijing quiere ganar rédito político prestando ayuda médica a otros países, y afirma que las críticas se deben a arraigadas crecencias erróneas sobre los objetivos de China en Occidente.
Mientras los 27 miembros de la UE combatían el virus en un contexto de escasez de material médico y equipos de protección, los envíos llegados de China se recibieron con elogios incluso cuando era material comprado.
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En Serbia, aspirante a ingresar en la UE, las autoridades y los medios controlados por el estado han restado importancia a los millones de euros en préstamos y subvenciones de Bruselas y elogiado las entregas, donaciones y compras en efectivo llegadas de China. La oposición ha reclamado que se publiquen los detalles de la ayuda china y se comparen con la asistencia de la UE, aparentemente mucho mayor, pero esas peticiones se han visto ignoradas.
El mensaje a favor de China incluyó carteles en apoyo del presidente de China, Xi Jinping, al que el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, describe habitualmente como su “hermano”.
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“La solidaridad europea no existe. Solo China puede ayudar”, dijo Vucic el mes pasado al anunciar el estado de emergencia nacional, que le dio poderes ampliados en la crisis sanitaria.
Tanto Serbia como Hungría han sido importantes vías de entrada a Europa para China a través de sus proyectos de inversión e infraestructuras.
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Autoridades estadounidenses han advertido en contra de la “trampa de deuda” de Beijing, que podría socavar la soberanía de esos países si no cumplen los préstamos para financiar grandes proyectos de infraestructuras como autopistas y redes de telecomunicaciones.
El gobierno de Hungría ha alabado con frecuencia a China y otros países asiáticos, dándoles las gracias por proporcionar mascarillas, respiradores y otros materiales necesarios en la crisis sanitaria.
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Al mismo tiempo, el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, y otros ministros han restado importancia a la asistencia de otros socios de la UE y del bloque y han ridiculizado a los que critican los poderes extraordinarios concedidos al gobierno húngaro durante el estado de emergencia declarado por la pandemia.
Un grupo de expertos que supervisa la presencia china en el sureste de Europa advirtió este mes en un reporte que “China ha sido cada vez más activa en los ámbitos político, económico y social” en la región.
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El presidente de República Checa, Milos Zeman, conocido por sus opiniones afines a China y Rusia, dijo el 19 de marzo en un discurso televisado que “China fue el único país que nos ayudó a recibir el material (de protección)”.
El experto en China Martin Hala repuso que hay “una enorme campaña de propaganda que acompaña a la llamada ayuda” de Beijing. En declaraciones a la televisión checa, dijo que no se trataba de ayuda sino de “una entrega comercial normal”.
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Los periodistas de Associated Press Jovna Gec en Belgrade; Pablo Gorondi en Budapest, Hungría; y Karel Janicek en Praga, contribuyeron a este despacho.
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