Estados Unidos y Alemania estarían compitiendo por tener la exclusividad de una vacuna contra el nuevo coronavirus, que está siendo desarrollada por un laboratorio alemán, afirmó este sábado el diario Die Welt.

Según el diario alemán, el presidente estadounidense, Donald Trump, estaría intentando captar a científicos alemanes implicados en la búsqueda de una potencial vacuna contra el coronavirus con incentivos financieros, y así lograr que su país tenga la exclusividad sobre el medicamento.

De ese modo, la vacuna sería "únicamente para Estados Unidos", afirmó al diario una fuente próxima al gobierno alemán.

Por su parte, Berlín le estaría proponiendo condiciones financieras interesantes a la empresa para que la investigación se quede en Alemania.

En el centro de la rivalidad se encontraría la empresa de biotecnología CureVac, con sede en Tübingen, en Baden-Wurtemberg. La compañía también tiene sedes en Fráncfort y en Boston (Estados Unidos).

Fundada en 2000, CureVac se presenta como una empresa especializada en el "desarrollo de terapias contra el cáncer, terapias a base de anticuerpos, tratamiento de enfermedades raras y vacunas profilácticas".

En la actualidad, el laboratorio trabaja en asociación con el Instituto Paul-Ehrlich, especializado en la investigación en las vacunas y dependiente del ministerio de Salud alemán, para producir una vacuna contra el coronavirus COVID-19.

"El gobierno alemán está muy interesado en que el desarrollo de vacunas y de sustancias activas contra el nuevo coronavirus se lleve a cabo en Alemania y en Europa", confirmó un portavoz del Ministerio de Salud al diario Die Welt.

A este respecto, "el gobierno está en comunicación constante con CureVac", agregó esta fuente.

Según indicó la empresa en su página web, el expresidente de CureVac, Daniel Menichella, fue invitado a la Casa Blanca el 2 de marzo para una reunión con Donald Trump, el vicepresidente, Mike Pence, y representantes de empresas farmacéuticas que trabajan en la respuesta a la epidemia. Sin embargo, CureVac no precisó ninguna eventual propuesta financiera.

"Confiamos en nuestra capacidad para desarrollar una vacuna potente en el plazo de unos meses", declaró en ese momento Menichella, quien más tarde fue reemplazado por Ingmar Hoerr al frente de CureVac, en un comunicado publicado por su empresa.

El laboratorio afirmaba en su nota que esperaba empezar con los ensayos clínicos "a principios del verano de 2020".

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