El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cuestionado por su política ambiental, creó este martes un Consejo de la Amazonía para coordinar las acciones de "protección" y "desarrollo sustentable" de esa región, devastada el año pasado por incendios forestales.

Además, el mandatario anunció la creación de una Fuerza Nacional Ambiental consagrada a "la protección del medio ambiente en la Amazonía".

"Decidí la creación del Consejo de la Amazonía, que será coordinado por el vicepresidente, general (Hamilton) Mourao", con "el objetivo de coordinar las diversas acciones en cada ministerio volcadas a la protección, defensa y desarrollo sustentable de la Amazonía", escribió Bolsonaro en Twitter.

En cuanto a la fuerza ambiental, tendrá un "gran número de efectivos para combatir la deforestación ilegal y las acciones ilegales en la región", dijo en conferencia de prensa el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, quien precisó que se hará un estudio para determinar la cantidad de miembros y la composición del nuevo órgano.

"Es necesario ampliar el número de profesionales en el área de seguridad", añadió.

Desde su llegada al poder hace un año, el mandatario de ultraderecha debilitó las entidades tradicionales de control de la deforestación, por lo que ha recibido críticas tanto dentro de Brasil como fuera del país.

Bolsonaro ve en las denuncias de las oenegés contra su política ambiental una injerencia de intereses extranjeros para apoderarse de los recursos de la Amazonía.

Al agradecer por Twitter su designación, Mourao afirmó: "La selva nos une y la Amazonía nos pertenece".

El gobierno brasileño prevé presentar próximamente un proyecto al Congreso para legalizar la minería y la explotación energética en áreas de protección ambiental y en tierras indígenas.

En un encuentro de más de 600 líderes indígenas en el estado de Mato Grosso (centro-oeste), unos 45 pueblos indígenas denunciaron la semana pasada que el gobierno impulsa un proyecto político de "genocidio, etnocidio y ecocidio".

La apertura económica de las reservas indígenas ha sido una promesa de campaña de Bolsonaro que, según representantes de los pueblos originarios y de oenegés, explican el incremento de la violencia y la presión de mineros y madereros sobre esas zonas.

La deforestación en la Amazonía brasileña aumentó 85,3% en 2019 en relación al año anterior, llegando a 9.166 km2, según datos oficiales preliminares del primer año del gobierno de Jair Bolsonaro.

Los focos de incendio, debidos principalmente a la deforestación, registraron por su lado un incremento de 30%.

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