Violentos enfrentamientos estallaron el sábado entre manifestantes y fuerzas del orden en Beirut, donde el inédito movimiento de protesta popular entró en su cuarto mes.

Se trata de uno de los choques más violentos desde el comienzo del movimiento el 17 de octubre, en un país en plena crisis política y económica.

Frente a una de las principales entradas del parlamento, en el corazón de Beirut, los manifestantes atacaron a los miembros de la policía antidisturbios, estacionados detrás de barricadas y alambradas de púas.

Los manifestantes, algunos enmascarados, lanzaron varios proyectiles, como piedras, postes de señalización y ramas de árboles. Algunos intentaron atravesar el alambre de púas. La policía antidisturbios dispersó a la multitud con cañones de agua antes de utilizar gases lacrimógenos.

Inicialmente estaba prevista una manifestación cerca del parlamento, hacia el que convergerían varias marchas desde diferentes puntos de la capital y sus alrededores. Pero la situación empeoró antes de que llegaran los grupos.

Según un fotógrafo de la AFP, a ambos lados de la arteria que conduce a la entrada del parlamento, se rompieron los vidrios de los carteles publicitarios y se produjeron desmayos entre la multitud como consecuencia de los gases lacrimógenos.

"Estoy aquí porque, después de 90 días en la calle, siguen discutiendo las partes (del pastel) del gobierno sin preocuparse del pueblo", lamentó Maya, una manifestante de 23 años. "La ira popular es la solución", dijo.

En un comunicado en Twitter, las fuerzas de seguridad interna (FSI) deploraron los actos "violentos" y pidieron a los "manifestantes pacíficos que se mantuvieran alejados del lugar por su propia seguridad".

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