Australia llamó a 3.000 reservistas militares a desplegarse para hacer frente a los incendios forestales que devastan el país, anunció este sábado el primer ministro, Scott Morrison.

"Esta decisión permite tener a más hombres en el terreno, más aviones en el cielo, más barcos en el mar", declaró Morrison, criticado por la forma en la que gestionó la crisis de los incendios, que comenzaron en septiembre.

También se designó a un general de dos estrellas para supervisar la intervención del ejército y se desplegó el HMAS Adelaide, un portahelicópteros, que contribuirá a la lucha contra las llamas.

Desde hace meses, el ejército australiano ayuda con el reconocimiento aéreo, la cartografía, la búsqueda y rescate, la logística y el apoyo aéreo.

Ya se han desplegado unos 2.000 soldados.

"El gobierno no ha tomado esta decisión a la ligera", afirmó la ministra de Defensa, Marise Payne.

"Que se recuerde es la primera vez que se llama a un número tan grande de reservistas y, de hecho, incluso creo que es la primera vez en la historia de nuestra nación", recalcó.

Un número más reducido de reservistas ya se había desplegado para combatir incendios en Queensland.

El anuncio llega tras semanas de críticas al primer ministro por la gestión de la crisis.

Este fin de semana se anuncia catastrófico en el frente de los incendios.

Se esperan temperaturas superiores a los 40 °C y fuertes vientos que podrían avivar los cientos de incendios forestales que devoran el país desde hace cuatro meses. La mayoría de estos focos están fuera de control.

Desde el comienzo de la temporada de incendios en septiembre, al menos 22 personas han muerto, decenas están desaparecidas y más de 1.300 casas han quedado reducidas a cenizas. Ha ardido una superficie equivalente al doble de Bélgica.

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