El Servicio de Inmigración de Estados Unidos (ICE en inglés) informó este miércoles que en el año fiscal 2019 registró una caída del 10% de las detenciones de extranjeros, pero un alza del 4,3% de las deportaciones, entre las cuales aumentaron las expulsiones de familias.

Los oficiales del ICE, que tienen competencias en el interior del territorio diferentes a las de las patrullas fronterizas, arrestaron a 143.000 extranjeros y deportaron a más de 267.000 en el año fiscal 2019, que cerró en septiembre.

En este último año fiscal ICE expulsó a 5.700 personas identificadas como unidades familiares, lo que representa un alza del 110%.

Una gran parte de los deportados provenía de México hacia donde fueron conducidas 127.492 personas, una cifra que sin embargo representa una caída con respecto a las 141.045 del año fiscal 2018.

Los tres países del Triángulo del Norte de América Central también representan un importante peso en las estadísticas con 18.981 salvadoreños, 41.800 hondureños y 54.919 guatemaltecos.

En el informe se destaca una fuerte alza de las deportaciones de cubanos, que pasaron de 463 en el año fiscal 2018 a 1.179 en el último periodo.

El director interino de ICE, Matt Albence, señaló en una llamada con periodistas que esto se debe a un aumento de la cooperación con las autoridades cubanas.

El Servicio de Inmigración señaló que la crisis en la frontera, donde en el mismo periodo la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) detuvo a 977.509 personas que intentaban ingresar a territorio estadounidense, influyó en las estadísticas.

"No hay duda de que la crisis en la frontera, sumada a la falta de voluntad de algunas jurisdicciones locales que eligieron poner la política por encima de la seguridad pública, hicieron que fuera más difícil para el ICE cumplir con su mandato", señaló Albence sobre las ciudades "santuario", que se niegan a cooperar con las autoridades migratorias.

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