ESTOCOLMO (AP) — El escritor Peter Handke recibió su Premio Nobel de literatura el martes entre críticas en Suecia y fuera del país como un apologista de los crímenes de guerra serbios en la década de 1990.
Handke recibió el premio dotado con 9 millones de coronas (948.000 dólares) del rey Carlos XVI Gustavo en una ceremonia en Estocolmo con los ganadores de otros Nobel a excepción del de la paz, que será entregado en Oslo.
El autor ha sido un simpatizante acérrimo de los serbios y ha negado que la masacre de 8.000 musulmanes bosnios en la ciudad de Srebrenica fuera un genocidio.
Representantes de siete países boicotearon la ceremonia de premios en protesta, al igual que un integrante de la Academia Sueca, que elige al ganador del Nobel de literatura. Un miembro del comité que nomina a los candidatos para el premio también renunció a su puesto.
Albania, Bosnia, Kosovo, Croacia, Macedonia del Norte, Turquía y Afganistán boicotearon la ceremonia de premios y algunos líderes de esos países denunciaron el reconocimiento al escritor.
“Entregar un Premio Nobel de literatura a una personalidad racista no significa otra cosa que recompensar las violaciones a los derechos humanos”, expresó el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en Twitter. El presidente kosovar Hashim Thaci dijo que “la justicia prevalecerá, no las mentiras, negaciones y Premios Nobel falsos”.
En Sarajevo, la capital Bosnia, una asociación de víctimas de la guerra erigió un gran cartel electrónico en el que se retrataba a Handke como un villano de pie junto a calaveras.
“Como ciudadano de Sarajevo estoy horrorizado con esto. Él niega el genocidio, afirma que el genocidio no ocurrió en Bosnia. Nunca olvidaremos esto”, dijo Senka Tinjak, residente de Sarajevo.
Los manifestantes planeaban protestar durante el día en una plaza de Estocolmo.
Muchos periodistas que cubrieron la guerra bosnia recurrieron a Twitter para denunciar el premio para Handke.
Uno de ellos, Peter Maas, dijo a The Associated Press en Estocolmo que “las ideas de Peter Handke son ideas extremistas, sostenidas por una minoría de gente descartada... La Academia Sueca, la Fundación Premio Nobel, y hoy la familia real sueca, son los que están poniendo su peso detrás de esas ideas extremistas”.
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Jim Heintz reportó desde Moscú. Llazar Semini en Tirana, Albania, Amer Cohadzic en Sarajevo, Bosnia y Herzegovina, y Suzan Fraser en Ankara, Turquía contribuyeron a este despacho.
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