Copa América Centenario: el último tren para Mascherano, el caudillo de la Selección

El volante central afrontará un nuevo desafío con el equipo argentino. Podría ser su última participación en el certamen continental de selecciones
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Mala suerte, caprichos del destino, circunstancias del juego, errores de definición, falta de temple para momentos culmines. Un encadenamiento de situaciones o solo un resultado adverso. La Selección Argentina quedó sumergida en la desolación después de la última final de la Copa América ante Chile. Un cross de derecha a la mandíbula y un gancho al hígado en menos de un año. El Mundial y el certamen de selecciones más prestigioso del continente, perdidos en el último partido. Golpes que duelen y que generan heridas que no borran los triunfos en una Eliminatoria.

Una generación de talentos se enfrenta, nuevamente, a un desafío de importancia. Es ahora o nunca, repetirán en el vestuario los referentes de un plantel que merece más de lo que tiene. La Selección que junta apellidos de triunfadores, no ganó nada. Los jugadores que tienen que hacer lugar en sus vitrinas para guardar los trofeos que consiguen en el fútbol europeo, no pueden conseguir la estrella celeste y blanca que les pondría un moño a sus carreras. No pueden lograr un título con la selección de su país.

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"Es un karma, una tortura que tenemos que vivir", dijo Javier Mascherano después de perder por penales ante Chile la última Copa América. Abatido y con la voz de un hombre al que lo ha invadido la desolación, el número cinco del equipo logró contener la lágrimas ante tantas cachetadas en la mejilla. Una tras otra. No puede ser pero es. Tres penales separaron a un grupo de ganadores de la gloria más buscada. La serie terminó 4 a 1 y fue el principio de una tormenta de críticas.

Argentina debutará el lunes de 6 de junio en Santa Clara, California, ante Chile. El mismo verdugo que estuvo en la vereda de enfrente hace dos años será el rival del debut. Es el pasado marcando el presente aunque la selección que conduce Juan Antonio Pizzi bien podría ser el inicio del camino a la consagración. Imposible descifrarlo. Lo más importante es que el equipo que dirige Gerardo Martino pondrá en marcha un sueño. Otra vez. Aunque el pesimismo esté dando vueltas y el temor se haga presente en el recuerdo de lo sucedido.

La Copa América Centenario podría ser la última de Javier Mascherano, el símbolo de la entrega y el sacrificio. A sus 31 años ya tiene muchas batallas encima y dos títulos importantes con la Selección Argentina. Ganó los Juegos Olímpicos de 2004 y 2008. Pero falta la Copa América y el Mundial. Los dos torneos más prestigiosos. Estuvo a un paso de ganarlos pero no pudo. Y esas derrotas, entre tantas que un futbolista tiene en su carrera, son las que más duelen. Son aquellas que ensucian el historial triunfal que brilla en el currículum de un jugador.

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Mascherano afrontará una nueva travesía con los colores celeste y blanco. Custodiará el medio campo y seguirá de cerca a los depredadores con hambre de Messi. Su amigo y compañero del Barcelona tiene el as de espada en esta nueva partida de truco. Es él el que puede cambiar la historia. Es el dueño de las esperanzas argentinas. Aunque llegue a este torneo en el medio de un juicio por posible defraudación fiscal y golpeado por un rodillazo que se ligó en un amistoso ante Honduras. Lionel Messi es el nombre de la ilusión.

"Ojalá en el futuro Argentina pueda ganar. Me tocó jugar tres finales de la Copa América (2004, 2007 y 2015) y perdimos las tres. No le puedo encontrar una explicación", asumió Mascherano aquella noche fría en Santiago de Chile. Lo dijo en el medio de la tristeza y el abatimiento. Lo expresó con la resignación de aquellos que hacen todo para ganar pero no lo pueden lograr. La Copa América Cententario es la nueva oportunidad, quizás la última, para sentir que sus años de trayectoria en la Selección Argentina tienen una recompensa que sane el alma.

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