Barack Obama hizo historia este viernes al convertirse en el primer presidente de EEUU en visitar Hiroshima, la ciudad nipona víctima de la primera bomba atómica, donde pidió que la tragedia nunca se olvide.
En todo momento, el mandatario estuvo acompañado por el primer ministro japonés, Shinzo Abe, que aseguró en su discurso que "nunca deberá repetirse lo que sucedió en Hiroshima y Nagasaki", ciudad que fue atacada tres días después en 1945 también con una bomba atómica y en la que fallecieron 74.000 personas.
La imagen de ambos mandatarios en el Parque de la Paz era poderosa.
Sin embargo, el momento más emotivo de la jornada fue cuando Obama se acercó a saludar a algunos de los sobrevivientes. Entre ellos, Shigeaki Mori, de 79 años, quien reconoció que se sintió superado por la situación cuando el estadounidense le dio un abrazo cariñoso.
Mori, que consiguió sobrevivir al bombardeo siendo un niño, luchó durante años para que doce militares norteamericanos que fallecieron en prisión en Hiroshima durante el ataque fueran reconocidos como víctimas.
También habló con Sunao Tusboi, de 91 años, en cuyo rostro todavía son visibles las quemaduras que sufrió por la bomba. El anciano le dijo a Obama que su discurso "lleno de referencias a la felicidad y el bienestar" le había hecho "sentir más joven", lo que hizo reír al presidente.
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