Salir de compras se convirtió en un plan desde hace unas décadas. La llegada de los shoppings en los ´90 con su propuesta de tener todo en un solo lugar, con las mejores marcas al alcance de la mano y hasta un espacio donde comer entre compra y compra, revolucionaron el consumo. Esta misma semana las casillas de correos electrónicos se vieron abarrotadas de mails que invitaban al "hot sale": descuentos de hasta el 50% más las tentadoras 12 o 18 cuotas sin interés acercan cada vez más esos objetos que la publicidad hace parecer como necesarios. Celulares inteligentes que son una extensión de nuestras manos, televisores que se convierten en computadora, aires acondicionados programables a distancia para que al llegar a casa la temperatura sea la deseada, prendas de vestir de marcas emblemáticas con rebajas... Así se vuelve habitual ver a compradores compulsivos cargados de bolsas y apurando el paso para no perderse una "oferta". ¿Cómo salir de esa vorágine consumista? ¿Es posible estar un año comprando únicamente lo necesario? Y lo principal: ¿en verdad necesitamos todo lo que tenemos?

"¿Si hacemos algo que rompa este ciclo de consumo en el que estamos?"

Esos interrogantes, surgidos de una crisis por agotamiento mental mientras los porteños realizaban las compras navideñas, despertaron en la periodista Evangelina Himitian el deseo de salir de esa "matrix consumista".

"El año pasado durante las fiestas, que es el momento boom del consumo, pasó que traté de volver a mi casa y estuve horas parada porque la Ciudad era un caos. Los que estaban en el tránsito como yo, los que corrían para ver por dónde pasar no la estábamos pasando bien. Entonces eso fue como un clic respecto del consumo", contó Evangelina en los estudios de Infobae. Su colega y compañera en esta experiencia es Soledad Vallejos que vivió una experiencia similar en los días previos al inicio de clases. Se lo contaron una a otra y coincidieron: "¿Si hacemos algo que rompa este ciclo de consumo en el que estamos?", se alentaron y el 1° de abril comenzaron con la experiencia de consumir solo lo estrictamente necesario.

Durante la entrevista contó cómo tomaron esa decisión sus familiares y amigos, y cómo ambas llevan este primer mes y medio en el que tampoco admiten ir a la peluquería, comprar libros ni regalos (ver video). Sabiendo que la sociedad argentina es amante de las ocasiones especiales para hacer y recibir regalos, Evangelina propone volver a valorizar el concepto de regalo: hacer circular objetos propios para otros y no recibir nada nuevo. La finalidad es no acumular. "La idea es que ningún objeto nuevo entre a la casa. La única excepción es que me regales algo tuyo por el valor afectivo tratando de recuperar la connotación que tienen los regalos. Hoy no hacemos un regalo, regalamos un monto de dinero o un ticket de cambio, porque lo primero que hacemos es decirle a la persona '¡Mirá que lo podés cambiar si querés!'".

Frente a un periodo de aumentos e de inflación, surge también la realidad de que hay mucha gente bajo la línea de pobreza que vive con lo justo y que come o no según el dinero que gane ese día. ¿Cómo es tomada esta experiencia por quienes padecen tantas carencias?

La propuesta de las mujeres que vieron que su propio consumo no era del todo acertado es también que no todo termine cuando se cumpla el tiempo estipulado. La concepción es arribar a un cambio de paradigma respecto a ese consumo. Por eso, Evangelina contó que el primer contacto con la nueva realidad fue al abrir su placard y ver la cantidad de prendas que allí guardaba: algunas no las usaba, otras aún tenían etiquetas, otras ocupaban espacio porque tenían un valor afectivo. La decisión fue hacer circular esas prendas, regalarlas, volver a probárselas y definir cuál se iba y cuál se quedaba. Iba a estar, al menos un año, vestida solo con lo que había ahí dentro. La pregunta obligada fue: ¿qué pasará después de este año?

"No me voy a ir a vivir a la mitad de la montaña. Mi ritmo y hábito habrán cambiado, voy a seguir con mi vida cotidiana, voy a seguir comprando lo necesario, seguiré comprando cosas que den placer... Si podemos estar un año sin comprar es porque hay sobre stock en las casas. Todos compramos más cosas de las que necesitamos. El 40% de la comida que se compra se tira, entonces, si nos alejamos y lo miramos desde ese punto no está bueno como estamos consumiendo", apuntó.

Sobre el final de la entrevista recordó que el propósito inicial "no era económico, sobre todo en un año de tanta inflación. Hay experiencias como éstas, con sus particularidades, en todo el mundo y en muchos casos la evaluación final es "¿cuánto ahorré?'. Seguramente habrá un ahorro, pero no es la finalidad. Quizás esté el ahorro o se diluya por la inflación, pero nuestro objetivo era tomarnos un año para replantearnos nuestra relación con las cosas. ¿Soy lo que tengo o soy esto que soy? De alguna manera esto es lo que está cambiando en nostras y mucha gente se está haciendo eco".

Convencida de su decisión, aseguró: "Con esto no queremos enfriar la economía; es una decisión personal, pero hay mucha gente que ya empezó a replantearse su ritmo y consumo. Es cierto que el consumo mueve la economía, todos los gobiernos coincidieron en promocionarlo como una reactivación económica, lo que no sé si nos lleva a buen puerto es el consumismo o avanzar hacia un hiper consumo que no sea responsable".