Como "Romeo y Julieta" en Villa Soldati: una familia va a juicio por una sangrienta guerra barrial

Varios miembros del clan Arancibia, oriundo del sector Fátima en el asentamiento, fueron acusados de delitos como homicidio por encargo, amenazas y usurpación en más de 30 causas. Sus enemigos: los Albarracín, otro clan en la zona. El origen: los celos por una mujer

A Juan Navarro, su nuevo amor en el barrio Fátima le salió demasiado caro. Había comenzado a salir en septiembre de 2013 con Laura Segato, la ex de Pablo Arancibia, pretendida también por su hermano, Jonathan Arancibia. En el Fátima, una de las secciones más violentas de la Villa Soldati, ser un Arancibia es una garantía al menos temible. Conocidos como "Los Gomeros", por la gomería del patriarca familiar, Pablo, los miembros del clan demostraron su dominio en la zona con pistolas al cinto, entre rumores de robos y secuestros y cobros de peaje a pequeños dealers, con hijos y sobrinos presos en cárceles federales.

El 28 de de septiembre, Carlos, hermano de Juan Navarro, recibió la primera advertencia. Dos jóvenes de la zona, Brian Pergentilli, alias "El Metra" y Daniel Alberto Ozuna, "El Dani", presuntos soldados de los Arancibia, se encargaron de decirle en la cara: "Rescatá a tu hermano, decile que se busque otra mina".

A Juan Navarro, el aviso quizás nunca le llegó. El 14 de octubre por la tarde, dos semanas después de la primera amenaza, "El Metra" y "El Dani", según los acusa la Justicia, lo masacraron a tiros sobre la cancha de fútbol del barrio Fátima, con testigos como un grupo de chicos. "Te dijimos que no te queríamos ver por acá, vos no entendés, eh", fue lo último que Navarro escuchó.

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Esta, digamos, fue la primera sangre, el primer enfrentamiento de una guerra barrial fuera de control que fue el principal terror de los habitantes del barrio Fátima y que tuvo como protagonistas a los Arancibia y a los Albarracín-Troncoso, dos de los clanes más temidos de la zona, una suerte de Montescos y Capuletos, en términos de Shakespeare, y en una de las villas más violentas de Buenos Aires.

Hoy, esa guerra está a punto de recibir un veredicto, con nueve acusados ante el Tribunal Oral Criminal Nº2 integrado por los jueces Mallo, Larraín y Sañudo, un proceso que comenzó en febrero y que unificó 31 causas, hechos ocurridos entre 2013 y 2014 en el barrio Fátima, que incluyen delitos como homicidio por encargo, lesiones, amenazas y hasta usurpación y violencia de género. La semana pasada, el fiscal Carlos Gamallo y el fiscal ad hoc Gabriel González da Silva comenzaron sus alegatos con pedidos de pena que iban desde cuatro años a una vida entera en la cárcel.

Para "El Metra", los 21 años que pidieron ambos funcionarios por el homicidio de Juan Navarro incluyen también amenazas agravadas, violación de domicilio, daño y lesiones y varios hechos de violencia de género contra su ex pareja con amenazas coactivas y hasta incendio doloso. Para "El Dani", otros 20 años, con cargos casi idénticos.

La muerte de Navarro se vuelve, en concepto, el expediente principal. Paola Soledad Arancibia, otra miembro del clan, acusada de violación de domicilio, amenazas y privación ilegitima de la libertad en grado de tentativa, recibió un pedido de siete años. "Hasta que vos y tu hermano terminen en un cajón no vamos a parar", le habría dicho a un menor vinculado a Navarro. Para Jonathan Gastón Arancibia, el pretendiente en discordia, los fiscales pidieron 25 años por doble tentativa de homicidio por abrir fuego contra cinco habitantes del Fátima que lograron refugiarse. Horas más tarde, según la acusación, Arancibia volvió a intentarlo. También fue imputado por instigar el homicidio de Navarro.

Hay un segundo a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" asesinato/a en el juicio, el auténtico punto de crueldad del conflicto: la balacera que mató el 19 de agosto del 2014 a Estela Marisol Troncoso, de 49 años, la matriarca de los Albarracín, que murió esa medianoche en el hospital Piñero. Fue víctima de un fuego cruzado, según reconstruyó el diario Tiempo Argentino en aquel entonces. El tiro que la mató, según la causa, le correspondía a uno de sus hijos, Cristian Albarracín. Por su parte, "El Metra" Ozuna ya le había pegado un tiro a Anahí, una de las hijas de Troncoso, un año antes.

La venganza no tardó demasiado: un grupo de los Albarracín ubicó esa misma noche al presunto matador, Jonathan "Paleta" Figueroa, al que molieron a palos en un asentamiento cercano. Señaló a la banda de los Arancibia: Pablo, el patriarca, terminó herido de un tiro. Le prendieron fuego su casa, junto con tres autos. Fueron luego a buscar a otra Arancibia, Helen, a la cual golpearon sin piedad para luego saquearle la casa. "Paleta" Figueroa hoy comparece por la muerte de Estela Marisol ante el TOC Nº2 junto con otro cómplice, Daniel Casupa: para los fiscales de juicio, la muerte de Marisol fue un ataque por encargo. El pedido para ellos es cadena perpetua.

Los Albarracín-Troncoso, por su parte, también buscaron darle muerte a Vanesa, una de las hijas de Pablo Arancibia, que había vuelto al Fátima tiempo antes. Con una fama oscura a cuestas, su casa recibió, según Tiempo Argentino, una ducha de balas Uzi. En el juicio al clan, Vanesa Arancibia tiene un pedido de cinco años junto a su hermana, Paola Soledad.

Los hechos que se le imputan son diversos. Hay uno que se destaca por su salvajismo. El 11 de marzo de 2014, Paola Soledad Arancibia le dijo desde su auto a una menor que "iba a matar a todos sus hermanos". El 29 de mayo fue a buscarla a la salida del colegio, la golpeó en la cara e intentó arrastrarla a su camioneta, pero la adolescente fue salvada por sus compañeros de colegio.

Días después, Vanesa Arancibia esperó a la chica en su casa y cuando estaba por ingresar, le arrojó un ladrillo hacia sus piernas, según la imputación de los fiscales. Asustada, la joven subió la escalera del inmueble mientras que la acusada sacó un cuchillo e intentó lastimarla, pero la menor logró cerrar antes la puerta del domicilio. "Te voy a matar" le dijo desde la calle y se dirigió también al hermano de la víctima: "Si la encuentro por la noche te la voy a dejar ahí tirada muerta".

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