La historia de dos hermanas que sueñan con salvar el planeta

Tienen 10 y 12 años y son nativas de Bali, Indonesia. Crearon la ONG "Bye bye plastic bags" y lograron que el gobierno local prohibiera, para 2018, el uso de las bolsas de plástico

Isabel y Melati Wijsen, las dos hermanas del medio, junto a su equipo de niños ambientalistas

Esta historia enseña cómo la inocencia de dos niñas movilizó la conciencia de un país. Cómo hicieron dos pequeñas de 10 y 12 años para sanear los ríos en Bali, Indonesia. Cómo formaron Isabel Wijsen y Melati Wijsen la ONG "Bye Bye Plastic Bags" ("Adiós a las bolsas de plástico"). El logro de estas hermanas fue obligar a las autoridades gubernamentales a prohibir la producción de bolsas plásticas antes de 2018.

El sueño nació hace tres años cuando las niñas empezaron, por propia voluntad, a recoger -solas- las bolsas de plástico que se extendían por las orillas y las playas de los ríos. Disfrazadas bajo los mismos plásticos que extraían del ecosistema local, lanzaron un mensaje: "Las bolsas están en todos lados y eso es malo para todos".

En todo el mundo, se desperdician mil metros cuadrados de bolsas de plástico por día. El 10% se recicla y el 90% se expande al océano construyendo una isla artificial que alcanza una superficie cuatro veces superior a la provincia de Buenos Aires. Tardan miles de años en degradarse y si un animal marino entra en contacto con ellas puede morir atragantado o atrapado. Cada año se fabrican entre 500.000 millones y un billón de bolsas de plástico. Esto indica que se consumen un millón de bolsas por minuto.

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En esos días ingenuos, la labor de las hermanas sólo consistía en la limpieza de las costas de los ríos. Su poder de convicción alentó a otros niños, probablemente amigos o compañeros de colegio, que a su vez incentivaron a otros jóvenes a sumarse al proyecto. Formaron el equipo "Bye Bye Plastics Bags", con niños de toda la isla de escuelas internacionales y locales: un equipo con un uniforme representativo.

Las ambiciones iban creciendo junto a la vitalidad de la iniciativa. Realizaron presentaciones educativas en festivales, mercados y en las mismas playas. Distribuyeron bolsas alternativas como medida de concientización: bolsas de material íntegramente orgánico y de diarios reciclados.

De a poco, el periodismo les dio lugar. La radio y la televisión hablaban del compromiso con el medio ambiente y el contagio social de dos niñas. Viralizaron sus proyecciones, le dieron nombre a una organización no gubernamental y cautivaron a otras organizaciones, a otros ambientalistas. Y las niñas penetraron en el corazón de Bali.

Establecieron su objetivo: alcanzar un millón de firmas para que el gobierno de Bali se uniera a su petición de erradicar las bolsas de plástico. Su recorrida incluyó a Ban Ki Moon, quien no firmó su formulario porque según le respondió a las niñas "los secretarios generales de la ONU no firman peticiones". Sin embargo se comprometió a difundir su palabra y ahora la ONG trabaja con el sostén de la ONU. Un millón de firmas era una meta mucho más compleja de la que se imaginaban: se estancaron en las 70 mil. Decidieron entonces aplicar, a la par, una vía secundaria para finalmente ser recibidas por las autoridades balinesas: una huelga de hambre.

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Así fue que una mañana de un día normal, personal del gobierno de la provincia de Indonesia fue a buscar a Isabel y Melati para escoltarlas hasta la oficina de Mangku Pastika. Primero fue una promesa, luego terminó siendo un documento de compromiso oficial para que Bali proscriba las bolsas de plástico para 2018.

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Es una historia que enseña cómo la inocencia de dos niñas movilizó la conciencia de un país. Hoy esas dos hermanas son referencia internacional en compromiso ambiental: dictan charlas en TED, las invitan a congresos conservacionistas y activistas, a medios de difusión locales y extranjeros; incentivan la acción responsables de más niños de su edad. Porque son sólo eso. Niñas preocupadas por el planeta. Como dicen Isabel Wijsen y Melati Wijsen: "Nosotros, los niños, sólo somos el 25% de la población mundial, pero seremos el 100% del futuro".

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