Es común escuchar en el ámbito profesional a personas que sueltan frases como "yo no le tengo miedo a nada" o "no hay nadie que se pueda poner en mi camino" o hasta "de todos modos, ese ascenso a mí no me quitaba el sueño". En un principio, esos individuos pueden aparentar tener una mentalidad fuerte y una consolidada confianza en sí mismos. Sin embargo, existe un gran porcentaje de esos casos consiste nada más y nada menos en una máscara, en un maquillaje de la propia inseguridad.
Amy Morin, psicoanalista y autora del libro "13 cosas que las personas mentalmente fuertes no harían" publicó un informe en la prestigiosa revista "Psychology Today" sobre algunos puntos clave que desnudan la inseguridad en personas supuestamente fuertes.
"Actuar como si fueras alguien fuerte podrá ayudarte a alcanzar tus metas en el corto plazo y alimentarás artificialmente tu ego. Pero, en realidad, esa postura tendrá consecuencias negativas a largo plazo. No es una buena estrategia", aseguró la especialista, quien además estableció una serie de cinco elementos determinantes para poder descifrar a aquellos que aparentan esa personalidad todopoderosa.
Las personas verdaderamente fuertes no necesitan estar pendientes de la opinión de los demás
Enmascarar debilidades
Es muy común encontrar individuos que todo el tiempo exponen la imagen de "yo soy el mejor". Sin embargo, detrás de esa personalidad fría y desafiante existe, en general, un importante grado de dudas sobre sí mismo.
Las personas mentalmente fuertes no gastan tanta energía en disimular los puntos débiles sino que se esmeran en poder mejorar su manera de ser. Ellos reconocen sus deficiencias y se esmeran cada día por ser mejores.
Pensar que el fracaso no es una opción
Estar obsesionado con la idea de que el fracaso no puede formar parte del día a día no prevendrá a nadie de caer en algún tipo de fracaso. Las personas que aparentan una personalidad fuerte están más interesados en hacer alarde de algunas de sus cualidades que por mostrarse como alguien capaz de aprender algo nuevo.
Aquellos verdaderamente fuertes ven al fracaso como un trampolín hacia el éxito. Confían en su capacidad de reponerse y están dispuestos a aprender de sus errores.
El valor propio depende de la mirada de los demás
Los que aparentan también están muy preocupados por la apariencia que transmiten al afuera. Su autoestima está íntimamente relacionada con la opinión de los otros.
Sin embargo, la verdadera fortaleza mental también consiste en no tener que demostrarle nada a nadie. Se trata de tener la predisposición a pedir ayuda y utilizar los consejos y las críticas de los demás como una herramienta más para mejorar como persona.
Mostrarse omnipotente
Las personas que pretenden ser mentalmente fuertes tienden a sobrestimar sus habilidades y subestimar el trabajo que les requiere alcanzar sus metas. Pero la seguridad real se refleja en estar bien preparado para las realidades de los desafíos. Hay que tener un verdadero conocimiento sobre los potenciales obstáculos que aparecen en el camino y cuánto será el esfuerzo que habrá que invertir para superarlos.
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