La tecnología ofrece soluciones. Cuando se funden en un programa común innovaciones de avanzada, políticas sustentables y un interés en resolver problemáticas sociales, la humanidad da un paso hacia un futuro mejor. Un nuevo programa fomenta la inserción escolar y la actividad educativa que niños de bajos recursos a través de "mochilas solares". Instrumentos que se alimentan de energía solar para luego convertirse en pequeñas fuentes de electricidad.
Una tecnología de vanguardia que emplea una energía renovable para que jóvenes de zonas rurales puedan tener luz de noche. Cómo la ciencia puede paliar un déficit social. Mediante emprendimientos ambiciosos de personas estimuladas por las problemáticas más urgentes. Es la historia de Salima Visram y sus "Soular Backpack". Nació en Kikambala, un pueblo de Kenia, en el que más de 22.000 personas viven por debajo del umbral de pobreza y donde el acceso a la electricidad es un bien codiciado. Visram, egresada de la Universidad de McGill en Montreal (Canadá), se propuso cambiar la vida de sus coterráneos.
Reinterpretó la ausencia de electricidad en los hogares y las largas caminatas que hacen los niños para llegar a sus escuelas. Programó un dispositivo para que las mochilas que cargan los jóvenes sean capaces de capturar la luz solar durante sus largos trayectos hacia los establecimientos educativos. Estos paneles solares recargan baterías internas de almacenamiento que luego pueden ser conectadas a bombillas LED para suministrar iluminación al hogar. Esto permite que con un promedio de tres horas de exposición solar, las baterías pueden proporcionar luz durante un período de ocho horas para que, por ejemplo, los niños puedan estudiar o realizar sus deberes.
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