Nació Toyota Connected. Una empresa que surge de la alianza comercial de Toyota y Microsoft. La búsqueda de conectividad en los coches motivó a ambas compañías a enlazar una estrategia de combinación de fuerzas para el desarrollo del concepto de los vehículos conectados. Un acuerdo celebrado para monopolizar el futuro de la conectividad, para convertir a los autos en celulares inteligentes conducibles. Algunas ideas parecen copiadas de la ciencia ficción.
Abrir el auto con la cara, por ejemplo. Esta fusión quiere reemplazar a las llaves por el reconocimiento facial para permitir la apertura de puertas. Es apenas uno de los campos en los que ambas compañías aunaron tecnologías para estimular la conectividad del vehículo. Consiste en un sistema de cámaras instaladas en el perímetro del coche o en los smartphones con lectores que detectan la presencia y operan el baúl o programan la climatización del interior del auto.
Abarcará un amplio abanico de iniciativas para los consumidores, el mundo empresarial y las administraciones, servirá como nodo científico de datos para las operaciones de Toyota a escala mundial. La compañía automotriz aprovechará la potencia del análisis de datos mediante el software de la nube Azure de Microsoft para desarrollar servicios de telemática, predictivos, contextuales e intuitivos que ayuden a humanizar la experiencia de conducción, aprender las preferencias del conductor y los hábitos de manejo al tiempo que mantienen la tecnología en un segundo plano.
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