En el marco de un viaje por ciudades exóticas como Marruecos o Qatar no sorprendería que, en un bar, un mozo acerque a una mesa una pipa de agua, llamada por esas tierras narguile, shisha, goza o hookah. Es más, la experiencia de probarla hasta sería parte del anecdotario de las vacaciones.
Hasta ahí todo bonito. Ahora, saber que en locales porteños cada vez más jóvenes acceden a fumar en estos dispositivos como una manera cool de pasar el rato con amigos y desconociendo –si no son fumadores– que pueden por esta vía estar siendo introducidos en el vicio del tabaquismo, es un dato que llamó la atención de la comunidad médica.
Especialistas en control del tabaquismo alertaron sobre el crecimiento en la Argentina del consumo de pipa de agua, un dispositivo para fumar muy expandido en otras regiones y que se está utilizando cada vez más en el país. El anuncio fue realizado durante las Primeras Jornadas sobre Avances en Control de Tabaco del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un encuentro científico que reunió a destacados referentes de la temática de nuestro país y del exterior.
Durante la reunión, se presentaron los resultados de un sondeo realizado sobre más de 1.700 estudiantes universitarios de la Ciudad de Buenos Aires que reflejó que casi uno de cada tres (27%) había fumado en pipa de agua al menos una vez, mientras que entre los fumadores ese valor trepaba al 40%. Respecto de su conocimiento sobre la existencia de bares específicos para fumar pipa de agua, dos de cada diez (18,7%) respondieron que conocían alguno, y el 7,3% los había visitado alguna vez para fumar. Llamativamente, cuando se les preguntó si fumar con pipa de agua era perjudicial para la salud, casi tres de cada diez (29%) respondieron negativamente, y uno de cada cuatro (39%) consideró que representa menos riesgo que el consumo de cigarrillos convencionales.
También llamada narguile, shisha, goza o hookah, la pipa de agua encuentra su origen hace unos 400 años en los pueblos originarios de África y Asia y consiste en un dispositivo con una base con agua expuesta al fuego o al carbón encendido, un conducto ascendente con una manguera en su interior y una manguera o conducto de aspiración. En la parte superior se coloca el tabaco y los saborizantes o aditivos.
Cuando el aire caliente entra en contacto con el tabaco forma un humo que se inhala. En algunos casos, se utilizan boquillas que supuestamente (no está demostrado) atenuarían el efecto nocivo del humo.
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