El periodista mexicano Alberto Padilla, residente en Estados Unidos, contó que la relación que hoy tienen Estados Unidos y México es de "gran acercamiento y hermandad", y gracias al Tratado de Libre Comercio que firmó su país hace 20 años, las manufacturas mexicanas compiten con las chinas en el mercado norteamericano. "El 50 por ciento de las exportaciones latinoamericanas totales son mexicanas", precisó. Y agregó: "en Estados Unidos la guerra fría terminó hace mucho tiempo, pero en América Latina todavía hay quienes siguen hablando de imperialismo y hegemonía, de cosas que pasaron hace 30 años". Padilla también hizo un análisis de lo que está pasando en diversos países de la región y de la visita de Barack Obama a Cuba y Argentina.

El 1 de enero de 1994 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o NAFTA (North American Free Trade Agreement) por sus siglas en inglés, que permitió a México abrirse plenamente al comercio con los EEUU y Canadá.

— ¿Cómo estás viendo América Latina en este momento, ves el fin del populismo?

— Sí veo el fin del populismo, si hablamos de los gobiernos socialistas o de izquierda como dicen ellos mismos, pareciera que sí, que el péndulo está girando hacia el otro lado. Hay un desencanto porque no funcionó, no cumplieron con las promesas o expectativas que ellos mismos formaron. Es evidente que sí, podemos hablar país por país, pero pareciera que el péndulo se está moviendo hacia la derecha.

— Ahora, cuando el péndulo iba hacia la izquierda tenía el viento de cola, a favor, y ahora parece que el péndulo tiene el viento en contra.

— Parece que sí, pero hay que ver una cosa. El viento a favor que tuvieron los populistas lo tuvo el resto de América Latina, así que la circunstancia en la que están esos países populistas o progresistas también la están pasando los demás países. La diferencia se hace en cómo se manejó la economía. Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador están sufriendo mucho más que los demás países, que crecen menos que los demás. No es materia de opinión, es evidente. La gran diferencia es qué es lo que se hizo y cómo se manejó. Ahí quedó en descubierto todo y viene este desencanto.

— Dentro de esos países progresistas o populistas hay casos más curiosos, como Bolivia, que se manejó con las reglas de la economía más eficientes, y por eso siguió creciendo.

— Y hay otro ejemplo que aquí se conoce menos que es Nicaragua, que se distingue junto con Bolivia dentro del grupo de los países populistas. Los dos manejaron sus economías muy bien, pero en el caso de Bolivia muy apoyada del gas, que sufrió menos que el petróleo hasta ahora, pero con un presidente, Evo Morales, que tuvo un ministro de economía bastante técnico a quien dejó trabajar. Nicaragua no tiene gas ni petróleo y eso funcionó como una bendición, porque al no tener commodities o materias primas lo hizo sincerarse, tuvo que apostar por la industrialización. Daniel Ortega que es más que Chávez, un verdadero comunista, cuando retomó el poder impulsó una reforma constitucional que consagró la relación con los industriales, porque entendió que eran los que tenían que traer la plata al país. Tiene una relación constitucional con la empresa privada.

— ¿Cómo estás viendo el liderazgo de Mauricio Macri en la región? ¿Te sorprendió su victoria en las elecciones?

— Francamente no me sorprendió. No puedo hablar todavía de liderazgo, está entrando, las medidas que tomó eran absolutamente necesarias, las correctas. Dejar flotar al peso fue una jugada magistral, había que devaluar, todas las medidas había que hacerlo, pero la que causaba más temor fue la devaluación, incluso entre economistas liberales y promercado de New York discutían cómo hacerlo, y muchos pensaban que a rajatabla no iba a funcionar, y Macri tomó la decisión y le salió muy bien.,

— ¿Y por qué no te sorprendió que perdiera el peronismo?

— Me hubiera frustrado mucho con los argentinos, un país con recesión económica, con una inflación de más de 20 por ciento, pidiendo más de lo mismo, hubiera sido una locura, una sinrazón, un despropósito. Y no porque fuera Cristina, aunque fuera el Papa Francisco. ¿Quieres más de lo mismo, más recesión, más inflación? La lógica es que los argentinos quisieran un cambio. Y la lógica se cumplió.

— En cambio en Brasil la lógica no se cumplió, había recesión, había inflación, sin embargo Dilma pudo reelegir, y hoy está en esta crisis fenomenal.

— Es interesante. Los brasileños eligieron a Dilma y a los cuatro meses estaban marchando para que se fuera. Podían haber elegido a otra persona, no lo entiendo. Pero esos son los brasileños. Brasil es una situación imposible. Dilma se va. No tiene cómo quedarse. Yo creo que en este momento, y hace tiempo. su cálculo es en qué momento irse en relación a las Olimpíadas, sería una locura que estuviera en ese momento. Si se queda, todas las protestas se irán hacia Río de Janeiro. Y ese país no puede darse ese lujo. No me queda la menor duda de que ella se va, y se resolverá la crisis política, pero no la crisis económica. Ella quería arreglar la situación económica pero no tenía el empuje en el congreso, pero el que venga tampoco lo tendrá.

— Es una pena que lo que está pasando en Brasil.

— En América Latina debemos dejar de depender de las materias primas. Cuando Argentina empiece a diversificar su planta productiva y empiece a hacer manufacturas y diversificar nuestros mercados, ya no tendremos depender tanto de Brasil, que básicamente nos compra materias primas.

— En este contexto, Argentina tuvo la visita de Barack Obama, luego de ir a Cuba. ¿América Latina ha despertado el interés de la política norteamericana?

— Llevo 20 años viviendo en Estados Unidos, a pesar de que la mitad del tiempo estoy viajando por América Latina. A mí me parece claro que en Estados Unidos se acabó la guerra fría, aunque perdura en algunos lugares de América Latina, pero en Estados Unidos siempre estuvo interesado. Lo que pasa es que si cuando asomaba el pico le daban un golpe, entonces si no lo querían, se iba. Ahora hay un acercamiento de América Latina hacia los Estados Unidos, que está aceptando y reconociendo con esta visita. El que se acercó a los Estados Unidos fue Raúl Castro. Con Argentina lo que pasa es que está implícito que el gobierno de Macri tiene otro interés en Estados Unidos, y por eso Obama vino.

— A ver, profundizá por favor ese concepto de la guerra fría que perdura en nuestros países.

— En Cuba, e incluso aquí hasta el año pasado, hablaban del imperialismo, y de la hegemonía, y son cosas que en Estados Unidos ni les importa, ni es cierto, ni tiene nada que ver.

— En Argentina todavía hay un fuerte antinorteamericanismo, que seguramente ahora con la visita de los carismáticos Obama y Michelle modificó ese estado de ánimo. Pero, ¿qué crees que significa ese tipo de emocionalidad?

— Por eso hice ese comentario, de que tiene que ver la guerra fría. Aquí en la Argentina se habla que apoyaron la dictadura. Sí, seguramente sí, pero eso fue hace 30 años, hace seis presidentes de los Estados Unidos, fue en otro contexto, es algo que ya no tiene valor.

— ¿Dirías que hay una personalidad latinoamericana que vive atada al pasado?

— La historia es muy buena, pero para los libros de historia. Yo soy mexicano. No hay país más abusado, invadido, más robado, más vilipendiado por Estados Unidos que México. No hay, históricamente hablando. Nos robó la mitad de territorio, Colorado, Texas, California eran de México. Pero la realidad es que son países vecinos, siempre lo serán, y Estados Unidos siempre fue el principal socio comercial de México. Es la realidad, y uno tiene que trabajar con la realidad. México fue el de la idea de trabajar en un tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, y hoy no hay país que tenga el nivel de acercamiento y hermandad como el que tiene México con los Estados Unidos.

— ¿Y económicamente cómo le fue a México con ese tratado?

— En primer lugar, México está creciendo mucho más que en América Latina. El 50 por ciento de todas las exportaciones de América Latina lo exporta México en manufacturas, no en petróleo. Hoy México es un país pobre, en vías de desarrollo todavía, pero industrializado. Es uno de los mayores exportadores de automóviles. Antes no producía automóviles para el mercado de exportación, ni computadoras, ni aviones. Hoy México es un país competidor de China para el mercado de Estados Unidos, gracias al Tratado de Libre Comercio. Dirán que el campo mexicano está muy mal por el TLC, pero siempre estuvo mal, malísimo. El TLC no lo ayudó tal vez, pero nunca estuvo bien. Hoy por hoy, México es un país con desempleo bajo, no es un país rico todavía, pero cuando tantos países están en recesión, sigue creciendo con las mejores tasas.