Una fábrica se transformó en un paraíso "verde"

Una fábrica en Malasia fue renovada con una extensión totalmente sustentable. Kaori Ichikawa 162
Una fábrica en Malasia fue renovada con una extensión totalmente sustentable. Kaori Ichikawa 162

Una fábrica en Malasia fue renovada con una extensión totalmente sustentable y que cambia el tablero de juego hacia una política de arquitectura e ingeniería más "verde". Construida por la firma Ryuichi Ashizawa Architect & Associate, el diseño fue inspirado en la naturaleza, e implica un cambio de paradigma del espacio utilizado de una manera utilitaria para darle paso a una forma de proyectar cada vez más ecológica y respetuosa del medio ambiente.

Construir siempre implicó la alteración del espacio natural. Las grandes ciudades se desarrollaron con un gran costo ambiental, pero aparentemente inevitable ante el crecimiento de una civilización y de las economías mundiales. Sin embargo, la arquitectura moderna parece al fin haber encontrado la manera de armonizar la presencia de la naturaleza con la ingeniería, creando edificios y proyectos cada vez más sustentables y acordes a sus alrededores.

El proyecto fue especialmente diseñado para lograr un proceso de obra sustentable y de bajo impacto ambiental, que se adapte adecuadamente a sus alrededores pero con una visión de cuidado con el medioambiente. La firma arquitectónica a cargo del proyecto, Ryuichi Ashizawa Architect & Associates, explicó a ArchDaily que esta "fábrica en la tierra" es una extensión de una ya existente, también en la selva de Johor, en Malasia. Las fábricas del siglo XIX les daban prioridad a la racionalidad y a la productividad, por lo que sus diseñadores quisieron trascender esta tipología para incorporar elementos que harían que los trabajadores se enorgullezcan de trabajar en este lugar.

En un mundo cada vez más consciente de la importancia del cuidado del medioambiente, el rubro del real estate juega un rol estelar, y ése fue precisamente el pensamiento de esta firma, que supo aprovechar al máximo el espacio para llegar a una edificación sustentable y respetuosa del medioambiente, utilizando el poder de la naturaleza (del agua de lluvia, el sol, el viento, el calor geotermal y la flora) para que sea autosuficiente, y para minimizar la producción y emisión de carbono a la atmósfera.

El agua de lluvia cae a través del cielorraso y viaja a través de tuberías hasta un mecanismo de almacenamiento subterráneo de líquido, y se usa para regar su gran cantidad de vegetación embebida en su estructura. Además, para minimizar el uso de luz, el edificio funciona con un complejo sistema de reflexión que hace que la luz natural exterior se pueda aprovechar en el interior de la fábrica.

Además, el edificio está poblado de balcones que rodean la fábrica y que funcionan como plataformas para que los trabajadores del lugar puedan descansar, mejorar su salud y hacer ejercicio con una caminata, protegidos del sol por una cascada verde, o un "muro vertical de vegetación", que recrea una especie de jungla, manteniendo constantemente el contacto entre el ser humano y la naturaleza, hasta en su lugar de trabajo.

Este proyecto es sin dudas uno de los más eco-friendly, ambiciosos y sustentables de los últimos tiempos, y es un nuevo intento de un país asiático de tratar de hacer que la arquitectura ayude en el cuidado del medio ambiente, para que las ciudades sean cada vez más autosuficientes y minimicen el uso de energía y la emisión de contaminación. Es una nueva visión que se contagia de país a país y que, con suerte, será el modelo de ahora en más para la construcción en todo el mundo.