Miguel Galuccio, CEO de YPF.<br> NA 162
Miguel Galuccio, CEO de YPF.
NA 162

El CEO y presidente de la petrolera estatal YPF, Miguel Galuccio, admite que tienen los días contados. No lo dice, pero lo reconoce con sus dichos y, sobre todo, con su reacción ante los insistentes rumores de despido de la mayor empresa argentina. Durante el fin de semana hubo versiones que arreciaron y que, en la fiesta de la Vendimia, en Mendoza -provincia clave en materia petrolera- tuvieron su eco principal. Galuccio renunció, se escuchó de boca de empresarios de trato cercano al presidente Mauricio Macri.


Tal vez por esa situación es que el propio presidente y CEO tuvo, el sábado por la noche, cuando la hora de la cena ya había terminado, que trabajar desde su oficina de Puerto Madero para comunicarse con agentes políticos clave para despejar las versiones que se desparramaban como una incontenible mancha de aceite.


"No renuncié", fue lo que dijo a sus interlocutores el entrerriano Miguel Galuccio, alfil petrolero de un sector del ultrakirchnerismo que sabía, hasta ahora, despegarse de los tironeos poíticos. "Mi tarea hoy es preparar a la gente que me reemplazará", fue la frase que dijo, a continuación y casi en contradicción con la primera.


Las declaraciones de Galuccio sólo pueden entenderse en una perspectiva: la acelerada llegada de la asamblea de accionistas de YPF que, el 30 de abril, se debe realizar para definir, por sobre todas las cosas, qué harán con la conducción de la empresa. Los datos que el actual timonel da no son para nada positivos. Admite despidos, números en rojo y hasta un recorte inmenso de la inversión: 25% abajo del 2015.


"Mi tarea hoy es preparar a la gente que me reemplazará", dijo Galuccio, a menos de dos meses de la asamblea de YPF que decidirá el futuro de la compañía

Sus principales sostenes políticos no están.


En la Secretaría de Energía ya no tiene un aliado y él mismo se encarga de reconocer: "El organismo que dirige a YPF es su directorio y su management", afirma, mientras al mismo tiempo dispara con munición gruesa contra Juan José Aranguren. Lo llama con un amistoso Juanjo, pero lo castiga con una definición: "No sé qué visión tiene Aranguren sobre YPF".


El otro es Pereyra, poderoso gremialista petrolero y, en simultáneo, senador nacional por Neuquén. Supo ser una de las vigas maestras para que Galuccio avanzara con sus planes, pero que ahora está ausente. Y con él pareció ejercer la misma estrategia que con Aranguren: "Posiblemente me encuentre en estos días con Guillermo. Estamos viviendo una realidad por transitar y ése es el vehículo que encontramos para transitarlo", dice, en referencia al reconocimiento de que tuvieron que echar a 2.000 trabajadores.


"En 2015 no crecimos en Ebidta y tenemos una utilidad operativa 25% menor que el año pasado", reconoce Galuccio, en una entrevista que le dio con el diario La Nación, en la que se destaca como frase: "Si YPF me necesita, yo voy a estar acá".