Desde la llegada del hombre a la luna, en julio de 1969, se estableció el sueño, la entonces utopía de que el ser humano pudiera alguna vez habitar fuera del planeta tierra. Casi medio siglo después de aquel momento histórico para la humanidad, se puede considerar que ese sueño está cada vez más cerca.
La nueva cúpula de la Agencia Espacial Europea (ESA) anunció el inicio de un proyecto para construir a largo plazo una base permanente en la superficie lunar, como parte del proyecto global de la Estación Espacial Internacional, donde están incluidos Estados Unidos, Rusia, China, India y Japón.
"La intención es construir una base permanente en la luna, una estación abierta a diferentes Estados de todo el mundo", afirmó el director de la ESA, Jan Wörner, mediante un comunicado.
El proyecto se lleva a cabo desde hace unos meses en el Centro Europeo de Astronautas, situado en la ciudad alemana de Colonia. En principio, la idea de la base permanente es poder explotar los recursos minerales, los metales y el agua helada disponibles en el satélite natural de la Tierra.
En principio, uno de los objetivos primordiales por los científicos es poder encontrar el lugar ideal para poder establecer la base. Para eso, se buscaron en la propia ciudad de Colonia sitios cuyas rocas y polvo sean similares a los lunares. "Disponemos de los equipos e instrumentos necesarios para medir la composición de las rocas. Para evaluar su funcionamiento, usaremos rocas de características similares a las lunares, por eso vamos a apelar a las rocas volcánicas", explicó Bernard Foing, director del Grupo Internacional de Exploración Lunar.
La idea inicial es explotar los recursos minerales, los metales y el agua de la luna
"La luna está llena de recursos. Encontramos hielo en los polos y áreas expuestas a la luz todo el tiempo. Esas condiciones hacen posible disponer de recursos para la construcción y la permanencia de los astronautas en la base", añadió.
Las principales amenazas para la base son las temperaturas extremas y las radiaciones solar y cósmica. Sin embargo, los especialistas confían en crear capas de protección gracias al propio suelo lunar. La idea es conducir un vehículo robot hacia la superficie lunar, inflar una especie de cúpula que así le permita a los astronautas recoger el polvo lunar y construir con ese material la capa protectora sobre la base.
Trabajo a largo plazo
El proyecto comenzó hace apenas unos meses y el objetivo final se establece todavía dentro de un tiempo considerable. Los investigadores confían en poder terminarlo recién dentro de 20 años, ya que todavía no se dispone de toda la tecnología necesaria como para hacer posible la base.
"Una de las ventajas del pueblo lunar es que, en un principio, no se necesita una gran financiación inicial. Con poder planificar una pequeña misión de aterrizaje, se puede avanzar muchísimo en la idea", admitió Wörner.
Para poder acelerar el trabajo, se precisa un reinicio de las misiones lunares. Desde cohetes que trasladen a astronautas a su órbita hasta las naves que ayuden a los astronautas a aterrizar. Por el momento, tanto Rusia como Estados Unidos, mediante la cápsula
de la
, ya planifican misiones de nuevas investigaciones y aterrizajes en la superficie lunar.