El informe de 147 páginas, emitido este martes, sobre abusos sexuales en la diócesis de Altoona-Johnstown se basó parcialmente en pruebas de un archivo diocesano secreto descubierto por medio de una orden de allanamiento ejecutada en agosto, dijo la procuradora general de Pennsylvania, Kathleen Kane.
"Estos depredadores violaron una confianza sagrada y cayeron encima de sus víctimas en los mismos lugares donde deberían haberse sentido más seguras", dijo Kane en una declaración. "Igualmente perturbador es el encubrimiento perpetrado por jerarcas religiosos que permitieron que este abuso continuara durante décadas".
No se han establecido cargos penales en el caso porque algunos de los abusadores han muerto, el estatuto de prescripciones ha expirado y, en algunos casos, las víctimas están demasiado traumatizadas para atestiguar, afirmó.
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