La empresa Isolux Corsan, que opera la usina termoeléctrica de Río Turbio, en la provincia de Santa Cruz, confirmó que hubo un incidente de contaminación radioactiva en la planta, pero acusó a los dos empleados que fueron protagonistas del hecho -y que terminaron enfermos- de haber actuado con "descuido y falta de medidas preventivas" y de haber ocultado la situación.
Las declaraciones se produjeron luego de que trascendiera que hubo una maniobra de encubrimiento del accidente que ocurrió el 27 de octubre del año pasado y que esa decisión de no comunicar lo ocurrido se habría tomado por altas autoridades del gobierno de Cristina Kirchner. Hasta que anoche tomó estado público, el caso no había sido informado de manera oficial.
"No existe posibilidad alguna de ocultamiento (...) la acusación es maliciosa y absolutamente falsa", advirtieron desde la empresa en un comunicado de prensa, en el que reconocieron la existencia del incidente que involucró a dos empleados, de apellido Navarro y Gómez, quienes recibieron radiación y ahora afrontan graves consecuencias en la salud.
Según la empresa, "el 27 de agosto de 2015, a las 4am, los operarios Navarro y Gómez, empleados de la empresa Akurends, compañía validada y autorizada por la Autoridad Reguladora Nuclear para operar y subcontratista de Fainser SA, empresa subcontratista de Isolux Corsan, se encontraban efectuando radiografías en soldaduras a fin de determinar que no existan fisuras que comprometan el normal funcionamiento de la caldera".
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