Es importante ingerir los nutrientes de modo equilibrado y no olvidar ninguno de los grupos del óvalo nutricional, como grasas, hidratos de carbono y proteínas, pero estos deben cambiar sus proporciones. En verano, el organismo no necesita trabajar tanto, por lo que consume muchas menos calorías; de ahí que las grasas sean menos necesarias y se deban reducir. En su lugar se puede optar por las verduras y hortalizas, dado que ayudan a descender la temperatura del cuerpo y mantener su nivel de hidratación.
Asimismo, es conveniente reducir el consumo de alimentos muy concentrados, como los muy salados o los muy dulces, dado que contribuyen en modificar el volumen de agua corporal, lo que desencadena los mecanismos fisiológicos que provocan la sed. Es importante, especialmente, no abusar de estos alimentos cuando se pasarán muchas horas al sol o en altas temperaturas o si se realizará actividad física, debido al incremento de la sudoración corporal.
La higiene y conservación de los alimentos
Si bien la higiene y conservación de los alimentos a una temperatura adecuada y en envases en buen estado debe ser una cuestión a observar a lo largo de todo el año, las medidas de precaución deben ser incrementadas durante la época estival, cuando el calor tiende a acelerar su descomposición.
Por ello, es importante destacar que una de las prácticas menos convenientes durante el proceso de manufacturación de los alimentos es modificar su estado más de la cuenta, llevándolo por distintos grados de temperatura –congelándolo y descongelándolo sucesivamente, para luego cocinarlo-. Esto puede generar, por un lado, el crecimiento microbiológico que degrada las características del producto -como el sabor, color y olor- y, por otro lado, acelera su oxidación, cambiando su color y sabor.
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Para respetar la cadena de los alimentos y evitar que se alteren sus características intrínsecas, varias marcas desarrollaron una sofisticada tecnología de congelación rápida e individual. A diferencia de la congelación tradicional, evita que se rompan las paredes celulares que conforman sus tejidos y permite una mejor conservación de todas sus proteínas y nutrientes, mientras que al descongelar los alimentos no se presentan los derrames de fluidos celulares, lo que mantiene la textura, valor nutritivo y sabor de origen.
El agua es fundamental para vivir y para que todos los sistemas del cuerpo funcionen adecuadamente, por lo que debemos reponerla de manera continua, especialmente en la temporada estival cuando su pérdida se incrementa debido a las altas temperaturas.
Depende de varios factores, pero se estima que un consumo adecuado para los hombres es de unos 3 litros y para las mujeres es de 2,2 litros de líquido al día. Idealmente, se debe priorizar el consumo de agua, aunque es posible elegir entre otras opciones, siempre priorizando líquidos sin alcohol ni calorías, como gaseosas light o aguas saborizadas.
Una buena noticia es que parte de esa cantidad necesaria de líquido puede ser incorporada a través de frutas y verduras con algo contenido de agua, ya sea en su forma natural o en diversas preparaciones. Además, estos alimentos aportan una enorme cantidad de vitaminas, minerales y fibra, elementos esenciales de una dieta balanceada.
Algunas recomendaciones básicas para el consumo de frutas y verduras
- Priorizar las de estación para garantizar su frescura.
- Lavar los productos adecuadamente y almacenarlos en un lugar fresco hasta el momento de su consumo.
- Después de su preparación, refrigerarlos un rato antes de ser servidos para que resulten más refrescantes.
- No dejar los alimentos sin refrigeración durante períodos prolongados, para evitar que se descompongan o contaminen.
- Incorporarlos a todas las comidas del día, como por ejemplo, a través de:
- Trozos de fruta refrigerados, que al estar siempre disponibles y frescos, representan una buena alternativa como aperitivo o snack.
- En ensaladas de frutas o de verduras. Éstas pueden ser combinadas con otros alimentos como la carne de pollo, una de las más recomendadas por sus proteínas, bajo contenido en grasas y su gran aporte de ácido fólico, zinc, hierro y vitamina B12.
- Utilizándolos como condimentos y aderez