Sólo tuvieron que transcurrir 90 segundos para que una triangulación efectiva entre Martín Cauteruccio, Héctor Villalba y Enzo Kalinski derive en el prematuro gol del Cuervo. La tenacidad de Facundo Quignón y la visión de Leandro Romagnoli fueron otros recursos que pudieron estirar la ventaja antes de llegar al primer cuarto de hora.
De todos modos, los descuidos defensivos del Azulgrana le dieron la posibilidad al Millonario de emparejar las acciones. Con mucho sacrificio, y fortuna, Nicolás Bertolo consiguió habilitar a Sebastián Driussi, para que el de San Justo empareje las acciones con un toque sutil por encima de la integridad de Sebastián Torrico. El partido estaba abierto, y un mano a mano desperdiciado por el Pipi frente a Augusto Batalla ejemplificó la ausencia de marcas que se desarrollaban en la noche.
Una situación similar es la que tuvo Rodrigo Mora, después de un pésimo cierre de Gonzalo Prósperi. El uruguayo capitalizó el mal cálculo del central y fusiló al ex arquero de Argentinos y Godoy Cruz. De no ser por la extraordinaria maniobra del oriundo de Lujan de Cuyo, los de Núñez hubiesen festejado el segundo. En La Feliz había promesa de más emociones.
Antes de que se vayan al descanso San Lorenzo volvió a pegar. Tras un violento remate del lateral sanjuanino y una tapada notable de Batalla, Prósperi se encontró con el rebote adentro del área chica y celebró el 2 a 1. Fue la reivindicación del central, que hasta ese momento había tenido una producción lamentable.
Por Fernando Taveira - ftaveira@infobae.com