Gisela Marziotta: "Los despidos me tienen expectante, yo puedo ser parte de eso también"

En diálogo con Infobae, la periodista analiza la situación actual del periodismo y su futuro laboral. "Si me llaman de Showmatch, voy feliz", asegura. Y sobre el primer mes del nuevo Gobierno, dice: "No llamar a sesiones extraordinarias es una forma de dilatar que surjan voces opositoras"

—¿Cómo vivís ser mujer en el periodismo?

—Ahora empiezo a tener más credibilidad o quizás me tienen más respeto profesional desde que tengo canas y arrugas.

—¿Se puede ser joven, linda e inteligente en la tele?

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—No. Tenés que hacer un esfuerzo enorme para demostrarlo. La tele es muy perversa, porque quiere gente linda, pero a la mujer linda le exige muchísimo. El varón que no es muy lindo no tiene demasiado problema. La mujer que no es muy linda tiene un problema para trabajar en la tele. Excepto que gane la credibilidad que se impone.

—Terminás festejando las canas...

—Sí, a mí me gustan igual. Te toman mucho más en serio cuando sos más grande. De hecho, a mí me pasaba, cuando conducía el noticiero, que empecé bastante joven: me vestían y me maquillaban como más grande, me peinaban de más grande. Parece que al ser más grande sos más creíble, una cosa de locos, pero es así.

—¿Cómo estás viendo este primer mes de Mauricio Macri en la Presidencia?

—Expectante, en realidad. Creo que está haciendo el uso que hace la mayoría de los que recién asumen de estos primeros cien días para salir con tapones de punta a hacer todo lo que se puede, porque es el momento en el que tenés la mayor legitimidad o el apoyo de los votantes. Después empieza a haber algunas cuestiones que no gustan y empezás a sentir que ya no tenés el mismo apoyo que cuando asumiste. Tenés que quizás tomar las medidas más antipáticas al principio.

"Hay medidas (del nuevo gobierno) que, además de antipáticas, me sorprendieron mucho"

—¿Te parecen antipáticas las medidas que está tomando?

—Algunas me parecen antipáticas, sí, claro. Algunas no, porque sabía que iban a suceder, fueron parte de la campaña y no hay ninguna sorpresa, más allá de si me parecen antipáticas o no. Hay otras que, además de antipáticas, me sorprendieron mucho, como el decreto que había firmado para nombrar jueces en la Corte sin pasar por el Congreso. No puede ser, porque hizo toda una campaña y ganó prometiendo institucionalidad. Me parecía tremendo el avasallamiento a la Constitución a partir de la firma de ese decreto. Después retrocedió. Que eso también me sorprendió, porque no estamos acostumbrados a que nadie retroceda cuando toma una decisión en política.

—¿Cuando hablás de medidas que no te sorprendieron, te referís a las económicas?

—Sí, claro. No, no me sorprendió para nada.

—¿Y lo que está pasando con la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca)?

—Eso me sorprendió también, en el mismo sentido de lo anterior, por la falta de respeto institucional, porque vos podés derogar leyes, pero lo tenés que hacer a través del Congreso de la Nación. Si requiere de tanta urgencia, llamás a sesiones extraordinarias y si no requiere de tanta urgencia, esperás a que empiecen las sesiones en marzo y enviás un proyecto al Congreso de la Nación.

—Los despidos que se vienen dando ¿qué te generaron?

—Me tiene así, como expectante. Me da un poco de miedo, yo puedo ser parte de eso también. No sé si Duro de domar va a seguir o no va a seguir. Yo soy una laburante, trabajo de esto, de ser periodista. Como me pasa a mí, les pasa a todos los trabajadores, entonces no me gusta que la gente se quede sin trabajo en general. Pienso las alternativas de no despedir, sino de resignar, de ver si están cumpliendo sus funciones, si no las cumplen, intimarlos a que las cumplan, porque se habló mucho de si son ñoquis, no son ñoquis. Si hay ñoquis, démosles tareas, que trabajen.

—Ahora, saliendo del caso de iDuro de domar,/i que te es muy propio tal vez, ¿no te parece que hubo una sobrecontratación?

—El Gobierno está diciendo que sí, yo no tengo por qué no creerle. Hay números y hay datos y es probable que así sea, pero si hay una sobrecontratación, los contratos también es cierto que empiezan y terminan. Vos podés no renovar y tenés el derecho de no hacerlo. Ahora, también es cierto que los contratos son contratos basura, entonces es todo un encadenamiento de cosas mal hechas. Porque si el Estado hace contratos así, ¿qué queda para el resto? El tema es por qué no quiero que estés más, porque ideológicamente no estamos afines, porque te contrató otro y ahora yo quiero contratar a mis amigos..., digo, es como una mezcla tan enorme.

"Me parece que se va a volver a hablar de peronismo"

—¿Quién creés que se puede posicionar como líder de la oposición? ¿Vamos a estar hablando de peronismo o de kirchnerismo?

—No sé todavía, me parece que se va a volver a hablar de peronismo. Se va a ver un poco más cuando empiecen las sesiones en el Congreso, a ver ahí quién empieza a tomar la posta. Si llegara a pasar que Máximo Kirchner en el Congreso se convierte en una voz de la oposición, probablemente hablemos de kirchnerismo. Si llegara a ser Sergio Massa, me parece que estamos más cerca de hablar de peronismo. Hay que ver qué rol toma Daniel Scioli desde afuera, porque no tiene ningún cargo, ni siquiera legislativo. Es más difícil ser escuchado cuando no estás. O Cristina Fernández, ¿qué va a hacer?, ¿va hablar desde afuera?, ¿no va a hablar? Me parece que se va a definir un poco más a medida que empiece a funcionar el Congreso. Creo que también por eso no se llama a sesiones extraordinarias, es una forma de dilatar que surjan voces opositoras y que se escuchen.

"La de la Alianza fue una de las épocas de mayor objetividad informativa en la televisión y en los medios públicos"

—¿Creés que Hernán Lombardi va a lograr la pluralidad de voces que plantea?

—Me hace acordar mucho a la época de la Alianza, que Lombardi era parte de ese Gobierno y Darío Lopérfido era el secretario de medios. La verdad es que en esa época en los medios públicos se hicieron cosas muy buenas. Estaba buenísimo el contenido. Los noticieros estaban bárbaros, eran noticieros que informaban, fue una de las épocas de mayor objetividad en cuanto a información en la televisión y en los medios públicos.

"Me apena muchísimo que se haya perdido la objetividad en el periodismo"

—¿Hoy cómo se hace para buscar objetividad en la televisión?

—Las famosas dos campanas. Me apena muchísimo que se haya perdido la objetividad en el periodismo. Me parece extraordinario que haya periodistas militantes, cada uno tiene que trabajar y trabaja en una empresa, y vos tenés una línea editorial. Ahora, más allá de eso, digo: ¿no se puede volver al periodismo tradicional? ¿Al que tenés dos fuentes, al que te cuenta lo bueno y lo malo? Yo no creo en la objetividad del periodismo en sí misma, pero sí creo en esa búsqueda de la objetividad.

—¿Qué te parece un programa como iIntratables/i?

—A mí no me gusta, me altera verlo. Me parece que debe ser muy divertido trabajar ahí, eso sí.

—¿Irías a trabajar a iIntratables/i?

—Ya estoy más grande, pero en otro momento sí, seguramente. Igual, si no sigue Duro de domar, voy a trabajar a Intratables, por supuesto (risas). Dentro de lo que hay en la tele, por lo menos me da la sensación de que buscan las dos campanas. A veces son un tanto tendenciosas, porque le dan más tiempo a uno que a otro y ese tipo de cosas, pero también tiene que ver con el rating, con el minuto a minuto.

—¿Santiago del Moro te gusta?

—No, a mí Santiago no me gusta, no. Me parece divino él, un copado, pero no me gusta. Igual me parece que lo lleva muy bien y que tiene un gran productor detrás en ese programa, que armaron algo increíble con casi nada y fue el programa político del año. Tenemos que empezar a replantearnos un poco qué está pasando. ¿Yo estudié ciencia política para que terminen haciendo política en Intratables y que se debata como debatimos el romance de [José] Ottavis con [Vicky] Xipolitakis?

—Ahora, vos recién dijiste: "Si iDuro de domar/i no sigue, llamame".

—Bueno, yo tengo que trabajar.

—¿Qué pasa si te llama Marcelo Tinelli y te dice: "Te quiero en eli Bailando/i"?

—Voy, feliz de la vida.

"Me parece sumamente divertido el Bailando, es un trabajo, te pagan y encima tenés un lomazo al final"

—¿En serio?

—Sí, es una frivolidad, pero la tele es así. ¿Vos viste con el cuerpo que terminan las mujeres que entran al Bailando? Yo a los 40 años llego a entrar al Bailando, a un entrenamiento que nunca haría en mi vida, sólo porque es un trabajo. Me parece sumamente divertido, es un trabajo, te pagan y encima tenés un lomazo cuando terminás.

—Pensé que me ibas a hablar de la cosificación de la mujer.

—No, porque es una decisión.

—Estaba convencida y de repente me dijiste "sí", porque los abdominales...

—Sí, sí, y los glúteos. Glúteos divinos y brazos. Yo he criticado un montón el Bailando, pero desde este lugar, siempre que uno decide voluntariamente, no hay cosificación. La cosificación es cuando vos no tenés opción y cuando te subestiman y no te dan la posibilidad. Yo estaría eligiendo, si me llaman y hablo, me interesa y me pagan lo que quiero, hay un acuerdo; entiendo al juego al que estoy entrando, soy un adulto, soy mayor de edad.

—¿Cómo fue el proceso de iMejor muertos/i con Mariano Hamilton?

—Surgió en un corte largo de Duro de domar; en esos cortes que te empezás a aburrir un poco y estábamos hablando de la muerte de [Alberto] Nisman. Yo justo había llevado una listita con los nombres de otra gente vinculada al poder político que había muerto y él, que es un editor increíble, me dice: "Eso es un gran libro. Pero lo escribimos juntos".

—¿Cuál es tu caso preferido?

—El preferido por el contenido en sí es el de [Leandro] Alem, porque me encontré con un poeta, con un orador, un idealista, un revolucionario, un tipo que estaba muy por encima en la época. Después tengo otro, para mí uno de los capítulos más siniestros, que es el de Lourdes Di Natale.

—¿Por qué?

—Primero, porque hay una empatía de género, sin duda. Por el género, por madre y por estar sintiendo en carne propia la locura a la que la sometieron para que terminara asesinada. Yo no tengo ninguna duda de que fue tirada por la ventana. Todo el recorrido que ella hace como una chica linda del menemismo, rubia, bronceada, divina, joven, exitosa, en el seno del poder, enamoradísima de lo que para ella era el amor de su vida, que era (Mariano) Cúneo Libarona, mano derecha de Emir Yoma. En el seno del poder, ella se entera de algo que desata toda la tragedia que va a vivir durante muchos años, hasta terminar con su muerte. Es algo vinculado con Carlos Menem Junior, no voy a contar para que lo compren y lo lean... Ella comete el error de hacer un llamado contando eso y lo paga con su propia vida. Y con lo peor que le pudo haber pasado, que es que le sacaron a su hija, entraron a su casa y se la llevaron. Eso fue demoledor.

"Muchos creíamos que la Presidente en ese momento (muerte de Nisman) no iba a poder salir adelante"

—¿Cómo creés, después de este trabajo que hicieron, que marcó lo de Alberto Nisman al kirchnerismo?

—Creo que lo marcó en el momento, cuando sucedió y después me parece que se diluyó. Muchos creíamos que la Presidente en ese momento no iba a poder salir adelante. Desde distintos medios se había denominado "golpe blando", como acusando o interpretando que lo que había sucedido con Nisman era para atentar contra la Presidente. Desde otros medios se había dicho que directamente era el kirchnerismo el que había mandado a matar a Nisman o que lo había matado. Justamente esa grieta que había sobre el caso Nisman fue lo que hizo que tuviera menos impacto. Se diluyó el caso.

—En un momento parecía que el impacto iba a ser demoledor.

—Era insalvable. Me acuerdo que cuando me levanté y me enteré, dije: "Bueno, listo, ya está. ¿Cuánto quedan? ¿Cuarenta y ocho horas? Cristina va a tener que renunciar. O sea, no hay otra opción". No sólo pudo sobrellevar la situación, sino que terminó teniendo una imagen positiva más alta de la que tenía.

—¿Creés que se va a resolver?

—Los casos que tenemos acá, los que no fueron claros suicidios, como el de Alem, no se resolvieron. Es una de las cosas que me impactó del libro, haber sentido que la deuda tan enorme que se tiene del '83 a ahora es la Justicia. Es obsceno el tema de la lentitud judicial. La burocracia judicial. Me parece obsceno el tema de la familia judicial. Es una deuda enorme.

Ojalá ahora que se está empezando un Gobierno nuevo y que han hecho tanta campaña en favor de la institucionalidad, el Poder Judicial funcione como corresponde y con la verdadera independencia que se necesita para que así sea.

Agradecimiento: ?Romina Sala, Peinado y Maquillaje. TW: @RSimagensocial

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