Las once piezas de colección más exóticas de Chanel

Desde un magnético bloque de hielo hasta una sofisticada cámara de cine. La selección más original de uno de los objetos de deseo femenino más preciados: las carteras

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Chanel y su director creativo, Karl Lagerfeld, son sinónimo de estilo y elegancia. Como buena firma de lujo, además de distinguirse por líneas simples con toques distintivos y sofisticados, también se caracterizan por cierta extravagancia. O al menos así lo revelaron estas once piezas de colección que, de 2010 a la fecha, sorprendieron con propuestas disruptivas.

Se trata de carteras que fueron catalogadas por la revista Vogue como las más "locas" de Chanel y cuya originalidad está a la vista. Verdaderos objetos de deseo que adoptaron desde la forma de uno de los perfumes más emblemáticos de la firma hasta la de un envase de leche. Aquí un repaso por este abanico de lo más amplio.

Como anticipo de temporada de 2010, la colección Métiers d´Art (cada año, Lagerfeld elige una ciudad que esté unida a la maison y en base a ella desarrolla su temática) de ese entonces viajó hasta Shanghai para tomar lo mejor de la cultura oriental. A partir de allí nació esta pieza de inspiración Kawaii con estética pop que también guarda sus semejanzas con la clásica mamushka.

Para la colección otoño-invierno 2010/11 el bolso con forma de bloque de hielo fue un verdadero suceso, casi tan deseable como el clásico modelo 2.55.

Hacia 2013 la casa francesa de la mano de Karl Lagerfeld convirtió el legendario frasco del perfume Chanel Nº5 en "el" bolso de la temporada. Esa autorreferencialidad fue ampliamente celebrada por los seguidores de la casa y funcionó como un buen recurso para actualizar un clásico.

El mismo año se lanzó el bolso "hula hoop". Montado sobre dos aros de hula hula, esta cartera no resultó ser la más cómoda, pero sí definitivamente una pieza de colección que no pasó desapercibida. El impacto fue tal que se publicó en todas las revistas de moda y fue celebrada en términos de creatividad.

El modelo lego, lanzado también en 2013, fue un suceso en ventas. Tal fue su rentabilidad que se replicó en decenas de colores y variaciones.

Durante la temporada primavera-verano 2014 una de las grandes pasiones de Lagerfeld se puso de manifiesto. La inspiración del bolso más alocado de esa colección estuvo en el arte, más precisamente en la pintura. Así. la clásica cartera 2.55 fue transformada en una obra de arte al enmarcarla como si se tratara de un cuadro. Nuevamente, la autorreferencialidad funcionó de maravillas.

Aquella misma temporada, Chanel se corrió de su estilo sofisticado y le aportó un toque algo punk a su colección. Una mochila de lona se convirtió en objeto de deseo mediante una técnica que simuló la del graffiti.

Para uno de sus desfiles más recordados, Chanel transformó al Grand Palais de París en un supermercado. Así, del "Chanel Shopping Center" en que se presentó la colección otoño invierno 2014/2015, emergió el bolso "Lait de Coco", la sofisticada versión de un cartón de leche con el agregado de clásicas cadenas y pequeñas perlas.

Allí también la clásica 2.55 fue nuevamente protagonista. Esta vez envasada al vacío y lista para ser consumida. Como una suerte de ícono pop que recuerda las obras de Andy Warhol, esta pieza está cargada de ironía.

Y como uno de los mayores guiños hiperrealistas de aquel original desfile una de las carteras se convirtió en un canasto de supermercado, decorada con las clásicas y distintivas cadenas Chanel.

Finalmente, como anticipo 2016, durante el último desfile que realizó la maison en los estudios Cinecittá de Roma, se presentaron bolsos que imitan a las antiguas cámaras de cine. Así, Karl Lagerfeld le rindió homenaje al séptimo arte con un espectacular despliegue en la Ciudad Eterna.