FatCatArt.com 162
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El gato Zarathustra, como muchas mascotas, cambió la vida de su dueña: la artista rusa Svetlana Petrova. Cuando el felino llegó, ella estaba pasando uno de sus peores momentos, ya que hacía poco tiempo había perdido a su madre y le habían diagnosticado un cuadro depresivo.

La mascota tampoco pasaba buen momento; había sido abandonado en la calle, tomado por un refugio hasta que el destino lo cruzó con Svetlana. Fue entonces que este gato, algo fortachón, comenzó a acompañarla a todos lados, incluso durante sus momentos de creación, y Petrova tuvo su momento "Eureka!".

Zarathustra comenzó a convertirse más que en una inspiración en un modelo vivo al que le gustaba posar y así comenzó un raid fotográfico que terminó en un archivo de más de siete mil imágenes.

De esas fotos salieron muchas ideas o, mejor dicho, muchas poses para ser utilizadas en sus creaciones. El gato comenzó a formar parte de muchas de las grandes obras maestras de la pintura y, claro, se convirtió en un fenómeno viral.

Luego de insertar a Zarathustra en la imagen, la artista imprime el resultado y le da los últimos toques con pincel en mano, siempre respetando la técnica y el estilo original del maestro en cuestión. Todas las creaciones pueden verse en el site Fat Cat Art (Arte del Gato Gordo). El éxito siempre abre nuevas oportunidades y eso derivó en el libro:

La selección de obras de Petrova es ecléctica: desde tumbas del antiguo Egipto, renacimiento italiano, arte holandés del siglo XVII, flamencas, españolas, francesas, británicas y hasta arte moderno.

¿Cuál será el próximo desafío del gato y su dueña?, ¿llegará algún día a los museos? En el arte, jamás se sabe lo que puede suceder. Solo hace falta un interesado con una billetera abultada, para que Zarathustra comience a pertenecer a alguna colección privada.