El pesebre instalado en una iglesia de la ciudad de Nueva York se convirtió en viviente cuando apareció un bebé, con el cordón umbilical sin cortar, abandonado en el lugar reservado para el niño Jesús. El pequeño tenía entre cuatro y cinco horas, según las autoridades.
Ahora, la policía de la ciudad está buscando a la persona que lo dejó. Cámaras de seguridad captaron las imágenes de una mujer con una bolsa entrando y saliendo de la iglesia. Se cree que la madre podría vivir en el vecindario.
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