Se sabe y así quedó expuesto en el debate presidencial que protagonizaron Daniel Scioli y Mauricio Macri el pasado domingo 15 que existe una comunicación no verbal (CNV), que manifiesta las emociones, juicios e intenciones. El universo de "lo no dicho", así como los gestos y las posturas corporales tiene casi tanta importancia como el lenguaje a la hora de dar a conocer un mensaje.
"Hay estudios de la sonrisa de los candidatos a ocupar diferentes cargos en Australia que demostraron que existe la posibilidad de influenciar al electorado a partir de la CNV. Y en este sentido, el electorado más influenciable es aquel que no está afiliado ideológicamente y hoy en la Argentina representa alrededor del 15% de los votos", dijo a Infobae el doctor en Ciencias de la Comunicación Social y licenciado en Antropología Sergio Rulicki.
Y describió: "Un ejemplo de un gran 'sonreidor' dentro de la política internacional es Barack Obama, mientras que en el ámbito local María Eugenia Vidal estoy convencido de que consiguió convencer a muchos votantes gracias a su capacidad de producir sonrisas afiliativas, sonrisas sensibles que envían el mensaje de que ella se pone en el lugar del otro".
Tras asegurar que desde la antropología se sabe que "los ejemplos que los líderes ofrecen a la sociedad a la que pertenecen representan 'permisos' para el comportamiento colectivo", celebró que el mensaje gestual de Vidal haya llegado a los electores de la provincia de Buenos Aires. "Es una buena señal social porque eso significa que los votantes se identificaron más allá de lo ideológico con un estilo de comunicación que va a hacia la empatía".
Consultado sobre las características del lenguaje no verbal de los candidatos a ocupar la presidencia de la Nación, analizó que "algunas décadas atrás, la opinión predominante era que las expresiones sonrientes representaban sumisión, y las expresiones iracundas, disgustadas y despectivas manifestaban aptitud para la el ejercicio de la autoridad. En la actualidad,
, en el sentido asertivo de una autoridad natural que produce una afiliación espontánea, un deseo de seguir al líder".
Si bien en el caso de Scioli no puede hablarse de un tipo de carisma basado en la manifestación emocional del entusiasmo, no puede dudarse de que su discurso verbal es proactivo. La tasa muy baja de movimientos en su frente representa poca ilustración emocional, es decir, un foco atencional puesto en el escaneo continuo de su discurso verbal. Scioli es experto en contestar de manera ambigua, pero al mismo tiempo, con un halo de racionalidad que si no convence, por lo menos apacigua. Sin duda Scioli es un peso pesado de la política argentina. No debemos olvidar que fue un motonauta de alta competencia. Tiene voluntad de poder y regula sus energías a lo largo del trayecto, no le importa cuánto tiempo le lleve, sino alcanzar finalmente la meta. En sus últimas apariciones públicas proyectó una imagen menos vital; se lo vio con los párpados levemente hinchados y menor apertura ocular, signos que denotan cansancio, o bien dolor. Pese a que en el debate presidencial Scioli se pasó muchas veces del tiempo estipulado para cada exposición, Macri dijo 15% más palabras en el conteo final. Extralimitarse del tiempo permitió la intervención de los moderadores con autoridad sobre él y les dio preponderancia por sobre su persona; .dio lugar a que se produjeran situaciones en que su autoridad se vio muy menoscabada".