Otro video muestra a las víctimas de los ataques en París

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La escena, un plano secuencia de tres minutos, fue filmada frente al café La Bonne Bière, uno de los bares que fueron atacados el 13 de noviembre, junto a la sala de conciertos Le Bataclan y el Estadio de Francia (al norte de la capital). Los atentados, reivindicados por la organización Estado Islámico, dejaron 132 muertos y más de 300 heridos.

Un extraño silencio, interrumpido por exclamaciones de quien capta las imágenes, parecieran denotar una ausencia de pánico. Algunos transeúntes se ven desconcertados, otros fotografían a las personas que yacen en el suelo.

Nadie interviene de verdad, hay un hombre que permanece junto a una de las víctimas. Los otros tres cuerpos están esparcidos, solitarios e inertes, entre las mesas y las sillas.

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Una mujer y su hija que pasaban en motocicleta expresan su extrañeza ante esta escena de guerra en pleno París. Se escucha: "¡No es posible!", "¡es una masacre!". Una quinta víctima, desplomada en tierra frente a una lavandería vecina, aparece también brevemente en la imagen, rodeada de transeúntes impotentes y nerviosos.

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Luego de un minuto y 15 segundos, un policía de civil llega a pie y comienza a alejar a los curiosos.

Ninguna de las víctimas es identificable. Una de ellas se mueve levemente y luego queda inmóvil. "No se sabe si la gente está muerta", dijo a la AFP el autor de las imágenes, "conmocionado" por esta "escena de guerra" en el barrio parisino donde creció.

La secuencia fue filmada "veinte segundos" después del paso del auto del comando, según este ex fotógrafo, dueño de una galería cercana. Luego de "cuarenta segundos" de disparos "interminables", tuvo el reflejo de salir a ver lo que pasaba, filmadora en mano.

"Pensé que era un ajuste de cuentas, pero había muertos por todas partes" (...), "demasiado, para ser un ajuste de cuentas".

Recuerda también haber visto a otro hombre muerto en un vehículo que pasaba por la calle de Faubourg-du-Temple, que no aparece en la imagen.

"Era atroz. Hace mucho tiempo que ya no hago fotografía periodística y por eso no utilicé la cámara fotográfica, que dejé colgada de mi hombro sin usar. Estaba aterrorizado", relata.

"Se veía cruzar luego patrulleros y ambulancias, pero no se detenían, aunque se les hiciera señales" para que se detuvieran. "Iban directamente a Le Carillon", otro de los bares atacados. Según el hombre, los servicios de socorro terminaron por llegar "cuatro o cinco minutos después".