Despertar una madrugada con el llamado de un hijo que se siente mal o escucharlo toser o respirar con dificultad y corroborar al acercarse que vuela de fiebre es una situación tan cotidiana como angustiante.
No saber qué le pasa al pequeño genera angustia e incertidumbre. Podría creerse que más aún en padres primerizos, pero no debe haber bagaje ni experiencia que atenúe la sensación al ver un termómetro que marca 39°.
Si bien la fiebre es un síntoma que suele preocupar a los padres, se sabe que, en el fondo, es una buena señal del organismo. Significa que el sistema inmune de esa persona reaccionó de manera efectiva ante alguna enfermedad.
Así y todo, bajar la fiebre suele ser la primera reacción de un padre preocupado.
Una cuestión que suele "alterarse" en una casa con un hijo enfermo es el descanso. Cuando un niño no se siente al 100%, el sueño es difícil –para ellos y para los padres–, por lo que siempre el consejo será dejar de lado por unos días las rutinas de sueño y probar cuál es la mejor manera para que todos descansen.
La médica pediatra Valeria Blumetti (MN 101859), coordinadora de Pediatría de la Clínica Zabala, respondió para Infobae todas las dudas para saber qué hacer con un niño enfermo en casa.
i¿Qué hacer si tiene fiebre?/i
Un baño tibio o incluso un paño húmedo sobre la frente pueden ayudar a bajar la temperatura, cuando ésta no alcanza los 38°. Pasada esa barrera, lo que los pediatras tratan es la causa que la produce.
El pediatra de cabecera deberá buscar la causa de la fiebre. Si se trata de un agente infeccioso, probablemente le indique un tratamiento antibiótico más un antitérmico para disminuir la fiebre.
i¿Cuánto se debe abrigar al niño?/i
Si tiene fiebre, es preferible que lleve poca ropa y de algodón. Tener la habitación a temperatura ambiente. La temperatura de la casa no debe subirse porque el niño esté enfermo. Es conveniente airear los ambientes varias veces a lo largo del día. Y evitar las visitas o movimiento de gente en el hogar.
i¿Se debe quedar en cama? /i
Si el niño está de buen ánimo, puede estar en el living jugando o en su habitación, no sería necesario el reposo. Si el niño está recuperándose, no tiene fiebre y el día está lindo, puede salir a dar un paseo corto.
i¿Qué debe comer un niño enfermo?/i
A menos que el pediatra indique una dieta especial, un niño enfermo puede comer lo que quiera. De hecho, es posible que no quiera determinados alimentos o que no tenga tanto apetito; lo ideal es no obligarlo a comer si no quiere o no tiene hambre, pero sí insistirle para que tome líquidos.
Lo recomendable es permitirle comer alimentos fáciles de tragar y que le gusten: puré de manzana, de calabaza, brócoli, remolacha, espinacas, cítricos, además de yogures, sopas, flanes, licuados y bebidas frías.
Si el niño todavía está siendo amamantado, la leche materna será el mejor nutriente que pueda ingerir e incluso tiene anticuerpos que lo ayudarán a superar el cuadro.
i¿Qué remedios darle?/i
El pediatra es el que debe indicar qué medicamentos darle al niño y debe respetarse dicha prescripción. Si el niño tiene que tomar antibióticos, no es aconsejable suspenderlos cuando se encuentre mejor, sino continuar hasta cuando nos haya indicado el médico.
i¿Cuándo es necesario que suspenda sus actividades?/i
Un niño con fiebre no debe ir al colegio. La fiebre es un síntoma, indica que algo está pasando en el cuerpo del niño. Es un mecanismo de defensa, por lo que el niño no está en condiciones de seguir un ritmo normal y necesita descanso; además porque puede tener una enfermedad contagiosa.
i¿Cuándo consultar con urgencia al pediatra?/i
Ante todo, vale recordar que el pediatra de cabecera está para asistir y tranquilizar a los padres en estos momentos.
Ahora sí, tampoco es aconsejable llamarlo diez veces por día si el cuadro no lo amerita. Si la indicación fue, por ejemplo, no preocuparse y controlar la fiebre por 24 a 48 horas, guardar calma es lo mejor que podrá hacerse.
Sólo algunas situaciones requieren actuar con rapidez:
-Si el niño está decaído o muy dormido
-Si presenta vómitos frecuentes
-Si se observan cambios en la coloración de la piel (pálida, azulada)
-Si tiene manchas o erupciones
-Si el niño tiene alguna enfermedad previa.